
AREQUIPA FLORECIENTE AGROINDUSTRIA
O CEMENTERIO DE CHATARRA, DE RELAVES MINEROS Y BASURA IMPORTADA
«Arequipa
Floreciente Agroindustria 2026-2040: un nuevo modelo de desarrollo regional
frente al cambio climático», una visión estratégica de largo plazo para la
región
Por: Arturo Muñoz
Portugal, CHC e IA
Uno de los ejes centrales del proyecto de
desarrollo regional para Arequipa. No estamos hablando simplemente de elegir
entre agricultura y minería, ni entre industria y medioambiente. Estamos
hablando de dos modelos de organización económica y territorial que pueden
conducir a destinos muy diferentes.
¿Queremos que Arequipa sea una región que
produzca riqueza, conocimiento, alimentos, tecnología y empleo, o queremos que
se convierta progresivamente en un territorio receptor de actividades
contaminantes, residuos y pasivos ambientales?
Esta pregunta adquiere especial importancia en
el contexto del cambio climático, la escasez de agua, la transformación
energética y las nuevas disputas por los recursos naturales.
Debemos tener capacidad para instalar una
discusión pública que normalmente queda relegada a los estudios técnicos: ¿qué modelo de
desarrollo queremos y qué tipo de región estamos dispuestos a construir?
1. DOS MODELOS DE
DESARROLLO QUE DEBEMOS PONER FRENTE A FRENTE

El debate está planteado alrededor de dos
modelos.
Modelo A. Arequipa floreciente Agroindustria
Una economía productiva, agroindustrial,
tecnológica y ambientalmente sostenible.
- Agricultura de alto valor agregado.
- Agroindustria y transformación de alimentos.
- Gestión inteligente del agua.
- Investigación científica y biotecnología.
- Energías renovables.
- Industria de maquinaria, riego y tecnologías agrícolas.
- Exportación de productos terminados.
- Desarrollo de las provincias y empleo rural.

Modelo B. Territorio de sacrificio
Una economía que prioriza la rentabilidad
inmediata y traslada los costos ambientales a la sociedad.
- Acumulación de pasivos y relaves mineros sin remediación adecuada.
- Instalaciones de chatarra sin control ambiental suficiente.
- Importación de residuos sin garantías de tratamiento seguro.
- Contaminación del agua y los suelos.
- Ocupación desordenada del territorio.
- Externalización de costos ambientales y sanitarios.
- Beneficios privados concentrados y costos sociales colectivos.
La oposición tiene una virtud: obliga a discutir qué
actividades económicas deben tener prioridad en el territorio y cuáles deben
estar sometidas a límites ambientales estrictos.
Con una precisión: no toda minería, importación
de materiales reciclables o actividad industrial conduce necesariamente al
segundo modelo. La diferencia está en qué se produce, cómo se produce, quién
obtiene los beneficios y quién asume los daños.
2. EL CAMBIO CLIMÁTICO
MODIFICA COMPLETAMENTE LA DISCUSIÓN
Arequipa no puede planificar su desarrollo como
si el agua fuera un recurso ilimitado.
La OCDE, en su informe de 2026 sobre las
políticas agrícolas y alimentarias del Perú, identifica a Arequipa entre los
departamentos costeros con estrés hídrico extremadamente alto, superior al 80 %
según el indicador utilizado. También advierte que la agricultura peruana es
particularmente vulnerable a sequías, inundaciones y variaciones climáticas.
Hay otro dato que merece atención: CEPLAN
registró que Arequipa pasó de 7,4 % de productores con riego tecnificado en
2014 a 10,2 % en 2022, todavía muy por debajo del promedio nacional de 25,4 %.
Esto significa que la propuesta agroindustrial
debe comenzar por una transformación tecnológica del manejo del agua.
No podemos proponer una expansión agrícola
ilimitada en una región que enfrenta estrés hídrico.
El agua debe
convertirse en el principal organizador de la economía regional.
No podemos decidir primero cuánto queremos
producir y después preguntarnos de dónde obtendremos el agua.
Debemos invertir el razonamiento:
1. Determinar la
disponibilidad hídrica real y futura.
2. Establecer los límites
ecológicos de cada cuenca.
3. Identificar los
cultivos con mayor valor económico por unidad de agua.
4. Tecnificar el riego y
reducir pérdidas.
5. Industrializar la
producción con criterios de eficiencia hídrica.
6. Garantizar el
abastecimiento humano y la conservación de los ecosistemas.
La agroindustria del futuro no puede ser
simplemente más hectáreas cultivadas: debe ser más valor económico, más empleo
y más conocimiento por cada metro cúbico de agua.
3. AGROINDUSTRIA: NO
SIGNIFICA SOLAMENTE PRODUCIR ALIMENTOS
Este es un aspecto que se debe desarrollar
especialmente.
Cuando hablamos de una Arequipa agroindustrial,
no debemos limitarnos a pensar en agricultores que producen y empresas que
exportan.
Debemos pensar en una cadena económica
completa: La cadena de valor agroindustrial

Esto significa que Arequipa podría desarrollar
industrias que hoy no tienen suficiente presencia en su estructura productiva.
Por ejemplo:
- Plantas de procesamiento de frutas, hortalizas y productos andinos.
- Industria láctea y derivados.
- Producción de alimentos deshidratados y congelados.
- Fabricación de equipos de riego.
- Sistemas de automatización agrícola.
- Laboratorios de semillas y biotecnología.
- Aprovechamiento industrial de residuos orgánicos.
La idea es que una proporción cada vez mayor
del valor de lo que produce Arequipa se quede en Arequipa.
4. LOS MODELOS DE
DESARROLLO ENFRENTADOS YA ESTÁN PRODUCIENDO CONFLICTOS EN EL MUNDO
Dimensión geopolítica del planteamiento: La
transición energética, la explotación de minerales críticos, la expansión
industrial y la protección de los territorios están generando nuevas
contradicciones.
Un estudio publicado en Nature Reviews
Biodiversity en septiembre de 2025 analiza cómo la extracción de
minerales necesarios para las energías renovables puede producir daños a la
biodiversidad y conflictos de justicia ambiental. Es decir, incluso la economía que
se presenta como verde puede reproducir viejas formas de explotación
territorial. Nature Reviews Biodiversity.
Otro estudio internacional de 2026, publicado
en Sustainability Science, examinó 132 proyectos conflictivos promovidos con
justificaciones ambientales. Encontró que en el 85 % de los casos se
registraron afectaciones a derechos humanos vinculados con el ambiente, y que solamente el 5
% reportó beneficios directos para la población local en sentido amplio.
Esto enseña: No basta con que una
inversión sea denominada verde, moderna o sostenible. Hay que examinar quién
controla los recursos, quién recibe las ganancias y quién soporta las
consecuencias.
Y esto tiene aplicación directa en Arequipa.
Una inversión minera puede aportar recursos
fiscales, empleo y exportaciones, pero también puede generar conflictos cuando afecta fuentes de agua,
territorios
agrícolas o derechos de las comunidades.
La OCDE señaló en 2025 que más de la mitad de
los conflictos sociales activos en el Perú eran socioambientales y que
aproximadamente dos tercios de estos estaban relacionados con proyectos
mineros.
No estamos, por tanto, ante una preocupación
exclusivamente ambientalista. Estamos ante un problema de gobernabilidad,
inversión, legitimidad y distribución de la riqueza.
5. LA CUESTIÓN DE LA
CHATARRA, LOS RELAVES Y LA BASURA IMPORTADA
El lema tiene un elemento diferenciador muy
importante. Arequipa no debe convertirse en un lugar donde otros territorios
depositen sus costos ambientales.
Pero debemos ser precisos jurídicamente.
En el Perú, la importación de productos
industriales de baja calidad debe prohibirse de manera absoluta.
Por eso, la propuesta exige:
- Trazabilidad del origen de los productos importados.
- Certificación de su composición física y química.
- Garantías de que existe capacidad real de aprovechamiento
industrial.
- Supervisión de emisiones, efluentes y residuos secundarios.
- Responsabilidad económica por contaminación.
- Prohibición de la importación de productos con precios subvaluados.
Con los relaves mineros ocurre algo semejante: no debemos confundir
una instalación autorizada de tratamiento y recuperación de minerales con un
depósito abandonado o una acumulación sin garantías de estabilidad y seguridad.
La consigna no debería ser impedir el reciclaje
o la recuperación de materiales, sino impedir que el negocio del reciclaje sea
utilizado como fachada para trasladar contaminación.
Arequipa debe importar tecnología,
conocimiento, maquinaria y capital productivo; no debe generar
pasivos ambientales.
6. UNA PRECISIÓN
NECESARIA: LA MINERÍA Y LA AGROINDUSTRIA ¿ENEMIGAS?
Evitar que la propuesta se convierta en una
falsa dicotomía, siempre que se respeten límites ambientales, derechos sobre el
agua y ordenamiento territorial.
Debe contribuir a desarrollar industrias
regionales de ingeniería, metalmecánica, mantenimiento, automatización, energía
y servicios tecnológicos.
Lo que se cuestiona es un modelo extractivo
que:
- No internaliza sus costos ambientales.
- Compite deslealmente por recursos hídricos escasos.
- No genera suficientes encadenamientos productivos regionales.
- Deja pasivos que terminan siendo responsabilidad pública.
- No distribuye equitativamente los beneficios de la explotación.
Podemos formular una regla económica:
Ninguna actividad
productiva debe tener derecho a destruir las condiciones naturales que hacen
posible la existencia de las demás actividades económicas y de la propia
sociedad
Esto incluye también a la agricultura: una
agroindustria que sobreexplota acuíferos, degrada suelos o utiliza
indiscriminadamente agroquímicos tampoco representa el modelo de Arequipa
floreciente.
7. HACER DEL LEMA UN
PROYECTO DE GOBIERNO REGIONAL ¡AREQUIPA, FLORECIENTE AGROINDUSTRIA!
Lograr que la propuesta adquiera consistencia
política.
No basta con una consigna ambiental. Debe traducirse en una
estrategia económica con objetivos, inversiones y mecanismos de control.
Para ello, se proponen seis grandes ejes:

Eje 1. Arequipa, región
del agua
Recuperación de cuencas, cosecha de agua,
represas, reservorios, tecnificación del riego y tratamiento y reutilización de
aguas residuales.

Eje 2. Arequipa
agroindustrial
Transformación de productos agrícolas y
pecuarios, industria alimentaria, cadenas de frío, mercados y exportaciones con
valor agregado.

Eje 3. Arequipa
tecnológica
Biotecnología, inteligencia artificial aplicada
al agro, maquinaria, automatización, investigación universitaria y formación
técnica.
Eje 4. Arequipa
energética
Energías solares y eólicas, almacenamiento,
electrificación industrial y aprovechamiento energético eficiente.

Eje 5. Arequipa
ambientalmente responsable
Remediación de pasivos mineros, control de
residuos, protección de ecosistemas y vigilancia independiente de la calidad
del agua.

Eje 6. Arequipa
integrada al mundo
Puerto de Matarani, carreteras, ferrocarriles,
logística, comercio internacional y articulación productiva con Asia y los
mercados globales.
Una ventaja es que no partimos de cero.
Arequipa cuenta con una Estrategia Regional de Cambio Climático 2019-2030. El
reto es convertir los instrumentos de gestión en decisiones presupuestarias,
inversiones y resultados verificables.
8. Una visión
territorial: que las provincias sean protagonistas
La propuesta tampoco puede limitarse a la
ciudad de Arequipa.
|
Territorio |
Especialización que podemos
desarrollar |
|
Arequipa Metropolitana |
Tecnología, industria, investigación y
servicios |
|
Caylloma y Majes |
Agroindustria, ganadería y
transformación alimentaria |
|
Camaná |
Agricultura, pesca y agroindustria |
|
Islay |
Puerto, logística, agricultura e
industria |
|
Caravelí |
Agricultura, agroindustria y minería
responsable |
|
Castilla |
Agricultura, ganadería y
transformación |
|
Condesuyos |
Agricultura altoandina, ganadería y
biodiversidad |
|
La Unión |
Agricultura familiar, ganadería y
turismo sostenible |
No se trata de asignar actividades de manera
excluyente, sino de construir complementariedades entre territorios.
9. AREQUIPA FLORECIENTE
AGROINDUSTRIA Y DESARROLLO SOSTENIBLE
AREQUIPA FLORECIENTE AGROINDUSTRIA Y DESARROLLO
SOSTENIBLE o cementerio de chatarra, de relaves mineros y de basura importada.
Una región que produce riqueza, transforma sus
recursos, desarrolla tecnología, protege el agua y genera oportunidades para
sus habitantes.
Un nuevo modelo de
desarrollo regional frente al cambio climático y la economía global.
Arequipa no puede
construir su futuro sacrificando su territorio. La riqueza de una región no se
mide solamente por lo que extrae de su subsuelo, sino también por lo que
produce, transforma, investiga, exporta y conserva para las siguientes
generaciones.
10. Reflexión en un
mundo en tensión
En los países desarrollados estamos viendo
tensiones entre crecimiento industrial, transición energética, protección del
empleo, agricultura, conservación ambiental y distribución de los costos
económicos. La transición ecológica no elimina los conflictos: puede crear
otros nuevos cuando los beneficios y las cargas se distribuyen injustamente.
Arequipa no debería esperar a que esas
contradicciones se conviertan en crisis para decidir su propio camino.
La ética debe ser la
infraestructura invisible del desarrollo regional.
Porque no basta con atraer inversiones. El
Estado regional debe establecer las reglas, proteger los bienes comunes,
fiscalizar a los agentes económicos y garantizar que la riqueza producida se
convierta en bienestar colectivo.
«No queremos una
Arequipa rica en extracción y pobre en futuro. Queremos una Arequipa
floreciente, que convierta el agua, la tierra, el conocimiento y la tecnología
en riqueza para su población».
«Arequipa Floreciente 2026-2040: un nuevo
modelo de desarrollo regional frente al cambio climático», una visión
estratégica de largo plazo para la región.