FUJISHOCK 1990 y 2026 CON
DICTADURA CÍVICO MILITAR
Por: Arturo Muñoz Portugal
“BORRADOR” FILTRADO
SOBRE DELEGACIÓN DE FACULTADES LEGISLATIVAS
El “borrador” del pedido
de facultades legislativas del fujimorismo contiene tres grandes ejes:
- Seguridad ciudadana: fortalecimiento
del rol de las Fuerzas Armadas, control
migratorio y medidas contra la criminalidad.
- Desarrollo económico e
inversión: simplificación administrativa, eliminación de
barreras burocráticas, agilización de
proyectos de infraestructura e inversión,
reformas tributarias y financieras, y cambios en licencias y silencio
administrativo.
- Gestión de riesgos: medidas
legales y presupuestarias para prevenir y responder a desastres,
especialmente frente al Fenómeno El Niño, garantizando la continuidad de
los servicios públicos esenciales.
Este “borrador” fue elaborado con el mismo
espíritu de la dictadura de Fujimori y Montesinos. El fujimorismo es consciente
de que las medidas a tomar pueden crear un ambiente de confrontación social,
por ello, desean otorgar a las Fuerzas Armadas las facultades para intervenir
en el control del orden interno. Alberto Montesinos y Vladimiro Montesinos les
entregaron a las Fuerza Armadas el mismo papel, que, finalmente, devino en la
dictadura cívico militar que gobernó al Perú durante 10 años.
Con las Fuerzas Armadas empoderadas las medidas
económicas y administrativas que facilitan la explotación de las empresas
transnacionales de los recursos naturales y el deterioro del mercado laboral podrán
imponerse sin oposición.
FUJISHOCK 1990
El Fujishock (el "paquetazo" de 1990)
fue el drástico programa de estabilización económica implementado en el Perú a
inicios del gobierno de Alberto Fujimori. Fue anunciado formalmente el 8 de
agosto de 1990 por el entonces ministro de Economía y Finanzas, Juan Carlos
Hurtado Miller, con la mítica y desesperada frase con la que cerró su discurso
televisivo: “Que Dios nos ayude”.
1. El contexto: La
pesadilla de la hiperinflación Aprista
Para entender el Fujishock hay que mirar los
antecedentes del primer gobierno de Alan García (1985-1990).
- El régimen aprista aplicó controles de precios, subsidios estatales
masivos y emisión inorgánica de dinero (imprimir billetes sin respaldo)
para dinamizar la economía de forma artificial.
- Esto desató una crisis monumental que derivó en una hiperinflación
galopante: en julio de 1990, la inflación anual superaba el 7.600%, y la
mensual rondaba casi el 400%.
- El dinero perdía valor de un día para otro; la escasez de productos
básicos era generalizada (había largas colas para conseguir azúcar, leche
o aceite) y el Estado peruano estaba técnicamente quebrado, sin reservas
internacionales y aislado del sistema financiero mundial.
2. La gran paradoja de
la campaña y el giro político
Durante las elecciones presidenciales de 1990,
la disputa final fue entre el escritor Mario Vargas Llosa (líder del FREDEMO) y
Alberto Fujimori (Cambio 90).
- Vargas Llosa proponía un ajuste económico de choque muy fuerte para
sincerar la economía.
- Fujimori, por el contrario, criticaba duramente ese plan asegurando
que un "shock" castigaría duramente a los más pobres, y abogaba
por una economía de "gradualidad". Con este discurso populista y
moderado, ganó la presidencia.
Sin embargo, al asumir el poder el 28 de julio
de 1990, Fujimori dio un giro total y decidió aplicar el tratamiento de choque
más radical de la historia republicana del Perú.
3. ¿En qué consistió el
Fujishock?
El paquete de medidas
económicas "sinceró" la economía de golpe:
- Sinceramiento de precios y tarifas públicas: Se eliminaron los
subsidios estatales. Los precios de los combustibles (gasolina) subieron
de golpe en más de 3.000%, la electricidad hasta en 5.200%, y el agua y
los teléfonos sufrieron alzas exponenciales.
- Liberación de precios y del tipo de cambio: Se unificó el mercado
cambiario y se eliminaron los controles de precios en el sector privado.
- Apertura comercial: Se redujeron masivamente los aranceles a las
importaciones, entregando la economía peruana a las transnacionales.
- Ajuste fiscal y tributario: Se creó el Impuesto General a las Ventas
(IGV) con una tasa inicial del 14% y se recortó drásticamente el gasto
público, despidiendo a miles de empleados públicos y congelando
contrataciones en el Estado.
- Venta de las empresas públicas: las empresas públicas fueron
vendidas a precios insignificantes.
4. El impacto
inmediato: Días de angustia
El día después del
anuncio (9 de agosto de 1990), la ciudad amaneció paralizada. No había
transporte público debido al costo de la gasolina, los mercados cerraron sus
puertas al no saber a qué precio vender la mercancía y la gente deambulaba
aturdida.
Se registraron conatos
de saqueos, escasez absoluta y protestas aisladas. El costo social fue brutal:
los sectores más vulnerables vieron evaporarse sus ahorros y su capacidad de
compra de la noche a la mañana, disparando temporalmente los índices de pobreza
extrema.
5. Consecuencias a
mediano y largo plazo
1. Derrota de la
hiperinflación: El Banco Central de Reserva detuvo la emisión inorgánica de
dinero. Aunque la inflación tardó unos años más en reducirse a un dígito, se
frenó la espiral destructiva de precios.
2. Reinserción financiera:
el Perú volvió a estar controlado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y
el Banco Mundial.
3. Cambio de modelo
económico: El Fujishock marcó el nacimiento oficial del modelo neoliberal en el
Perú, sentando las bases para las privatizaciones masivas de empresas públicas,
la atracción de inversión extranjera, modelo que no impidió la recesión a finales
de los noventa, que sólo por la suba de los precios de los minerales y otros commodities
el país logró superar la recesión.
FUJISHOCK 2026
Keiko Fujimori anuncia
un gobierno confrontacional en el contenido del pedido de facultades
legislativas. La confrontación es una característica de su modo de hacer política:
1. La herencia
histórica del fujimorismo
El fujimorismo carga con
una historia muy polarizante. Por un lado, una parte de la población asocia ese
movimiento con:
- la derrota
del terrorismo,
- la
estabilización económica,
- la
construcción de infraestructura,
Por otro lado, otro
sector lo vincula con:
- el autogolpe
de 1992,
- violaciones
a los derechos humanos,
- corrupción,
- concentración
del poder.
Esa memoria colectiva
hace que el gobierno encabezado por Keiko Fujimori comienza con un nivel de
polarización superior al que tendría un candidato sin ese pasado político.
Parte
desde un escenario donde la desconfianza ya existe.
2. La oposición
política
Keiko intenta gobernar
buscando acuerdos con las grandes empresas transnacionales, por ello enfrenta una oposición
muy intensa. Es más, determinados sectores
consideran ilegítimo al gobierno por las múltiples irregularidades presentadas
en la elección, que ganó con 49 mil votos de diferencia,
entonces la confrontación gobierno oposición continúa.
3. El estilo de
gobierno que propone la oposición y el estilo fujimorista
a. Modelo de la oposición:
La aplicación del programa económico plantea
administrarse:
·
Gobernar mediante mayorías parlamentarias.
·
Negociar.
·
Convocar especialistas.
·
Incorporar independientes.
·
Escuchar regiones.
·
Construir políticas públicas mediante acuerdos con la
propia población.
·
Estimular la organización de la población.
b) Modelo
fujimorista
·
Gobernar
considerando a la oposición como un enemigo.
·
Repartir el poder
exclusivamente entre aliados.
·
Responder cada
crítica con confrontación.
·
Reducir los
espacios de diálogo.
·
Implantar una
dictadura cívico militar
Ese
segundo modelo inevitablemente incrementa el conflicto político.
4. La composición del
Congreso
Si ningún partido posee mayoría suficiente,
entonces el consenso deja de ser una opción moral y pasa a ser una necesidad
práctica. Ese podría ser uno de los principales incentivos para un gobierno más
dialogante. Sin embargo, el fujimorismo a
optado desde el primer día por enfrentar a la mayoría en la Cámara de Diputados,
perdiendo la elección a la Mesa Directiva, la que fue ganada por la alianza de las
bancadas progresistas de Juntos por el Perú, Ahora Nación, Buen Gobierno y Obras.
5. El contexto
económico
El Banco Central de
Reserva del Perú (BCRP) ha elevado su proyección de crecimiento del
Producto Bruto Interno (PBI) para el cierre de 3.4%, impulsado
fundamentalmente por el dinamismo de la demanda interna y el sector no
primario.
Ø
Crecimiento por los altos precios de los minerales y otros
commodities
- Expansión continua: La economía acumula una franja prolongada de
meses con resultados positivos interanuales, impulsada por sectores como
construcción, comercio y servicios.
- Inversión privada robusta: El BCRP ajustó al alza las expectativas
para la inversión privada, estimando un crecimiento de doble dígito (12.5%).
Esto responde a la ejecución de grandes proyectos de infraestructura, la
confianza empresarial que se mantiene en terreno optimista
- Entorno altamente favorable: por los altos precios internacionales
de los metales (como el cobre y el oro).
Ø
Inflación controlada y estabilidad monetaria
- Dentro del rango meta: la inflación interanual se mantiene anclada
dentro del rango meta oficial del BCRP (entre 1% y 3%).
- Fortaleza monetaria y cambiaria: El sol peruano se mantiene
relativamente estable frente a episodios de volatilidad internacional.
Además, el Perú conserva una de las posiciones de reservas internacionales
netas más altas de la región en proporción al PBI, lo que actúa como un
"colchón" financiero ante cualquier turbulencia externa.
Ø
Empleo y mercado interno
- Recuperación del empleo formal: Se registra una expansión progresiva
en la creación de puestos de trabajo formales en el sector privado,
liderada por ramas de servicios, comercio y agroexportación.
- Consumo de los hogares: A la par que la masa salarial formal muestra
mejoras, indicadores clave como la importación de bienes de capital, la
recaudación del IGV y el consumo interno reflejan un gasto privado más
dinámico.
Ø
Cuentas fiscales y sector externo
En los últimos años, el Perú ha atravesado un
periodo sumamente complejo en materia fiscal, marcado por un deterioro de las
cuentas públicas.
- El bache histórico: El Consejo Fiscal ha advertido reiteradamente
que el país registró un promedio de déficit fiscal elevado (superando
ampliamente los parámetros históricos tradicionales en el periodo postpandemia),
llegando a rebasar los límites establecidos por las reglas fiscales en
ejercicios previos (como el 3.6% del PBI observado en 2024).
- Presión por los ingresos temporales: El CF ha señalado que, aunque
se observe cierta recuperación en los ingresos del Estado —impulsados en
ocasiones por precios internacionales récord de los metales (cobre y
oro)—, estos dependen en exceso de factores externos y temporales, lo que
enmascara problemas estructurales de recaudación interna que no logran
despegar de manera sólida.
Alertas del Consejo
Fiscal frente al déficit por el organismo técnico han puesto la lupa los
factores que dinamitan el equilibrio de las cuentas públicas peruanas:
- Proliferación
de leyes con costo fiscal adverso: Uno de los cuestionamientos más
fuertes del Consejo Fiscal apunta al Congreso de la República. Se han
reportado cientos de iniciativas legislativas aprobadas sin evaluación
técnica financiera real, las cuales generan compromisos permanentes de
gasto (incrementos en planillas, pensiones sectoriales, cambios en
regímenes laborales y mayores asignaciones a gobiernos subnacionales).
Según estimaciones del CF, este cúmulo de normas representa un forado
financiero colosal que presiona crónicamente el déficit.
- Rigidez del
gasto corriente: el Estado tiene cada vez menos recursos libres para inversión
pública en infraestructura, cierre de brechas sociales, salud y educación
de calidad.
- Riesgo para la
deuda y la calificación crediticia: El Consejo Fiscal advierte que
persistir en déficits prolongados y vulnerar las reglas fiscales debilita
los "colchones" financieros del país (como los activos del
sector público y el Fondo de Estabilización Fiscal), lo que a largo plazo
podría encarecer el costo de endeudamiento externo del Perú y poner en
entredicho su grado de inversión.
Ø Términos de intercambio: El
superávit en cuenta corriente se ve beneficiado por el alto valor de las
materias primas que exporta el país, amortiguando choques externos.
Ø
Factores de riesgo y retos pendientes
A pesar del panorama
favorable y de posicionarse entre las economías de mayor dinamismo en
Sudamérica para el presente año, persisten ciertos desafíos:
- Choques climáticos: La amenaza latente de eventos climáticos (como
variaciones asociadas a fenómenos costeros) puede impactar de manera
transitoria en la producción agrícola y pesquera.
- Incertidumbre geopolítica global: Tensiones internacionales o
fluctuaciones abruptas en el precio del petróleo y los combustibles
repercuten en los costos energéticos locales e importados.
- Formalidad y empleo precario: Si bien el empleo formal crece, el
gran porcentaje de informalidad estructural sigue siendo el talón de
Aquiles histórico de la productividad y protección social en el Perú.
Cuando la economía crece es mucho más sencillo
alcanzar acuerdos.
¿Qué dicen los
antecedentes de Keiko?
Durante varios años, el
fujimorismo fue percibido por muchos analistas como una fuerza política de
oposición muy confrontacional, especialmente en su
relación con los gobiernos de Pedro Pablo Kuczynski y Martín Vizcarra. Esa
percepción se alimentó de conflictos entre el Ejecutivo y un Congreso
donde el fujimorismo tenía una presencia determinante.
Un Ejecutivo enfrenta costos políticos y
económicos si la confrontación permanente bloquea su propia agenda.
Los gobiernos no son confrontacionales
únicamente por la personalidad de sus líderes; lo son cuando el sistema
político carece de mecanismos e incentivos para producir consensos estables.
Eso desplaza el análisis desde las
personas hacia las instituciones. La confrontación recurrente responde también a rasgos
estructurales del sistema político peruano.
Así el gobierno de Keiko
Fujimori comienza con la perdida de los primeros días, lo cual indica una falta
de preparación previa para asumir la presidencia y la generación de un clima de
confrontación. Y la incapacidad para incorporar actores diversos,
construir acuerdos legislativos
amplios, fortalecer
el diálogo con gobiernos regionales y respetar plenamente las reglas institucionales.
En la
voluntad del fujimorismo el consenso no existe, no es su método de gobierno, porque
no se apoya en instituciones, en incentivos y en una cultura política que premie la cooperación
por encima de la confrontación.