Año 22 Número 220 Arequipa, 2026, febrero23
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DISTORSIÓN DE LA VOLUNTAD
POPULAR Y ELECCIONES CONDICIONADAS Y DIRECCIONADAS
ELECCIONES
POSDEMOCRÁTICAS 2026 EN PERÚ
Por: Arturo Muñoz
Por
lo tanto, la pregunta no es cómo Balcázar alcanzó 64 votos, sino por qué no
votaron por él los 105 congresistas acusados de recortar los sueldos a sus
trabajadores, de violación, de corrupción ¿Por qué fue elegido con tan poca
votación? En un Congreso defensor de la criminalidad y la delincuencia.
Una
prueba fehaciente de la distorsión de la voluntad popular es el rápido cambio
de presidentes y de la Constitución, modificando la estructura del Estado en
función de los intereses de la élite empresarial que controla el ejecutivo y el
legislativo.
Esta semana ha sido
decisiva para la democracia representativa en Perú. Las fuerzas
neoliberales, la élite empresarial mercantilista, se aterraron al notar que sus
principales candidatos Rafael López Aliaga, Keiko Fujimori y César Acuña, a un
mes y medio del 12 de abril, día de las elecciones generales, no logran
cautivar a la ciudadanía. Las cifras dadas por las
encuestadoras grafican un estancamiento de los candidatos de las empresas
electorales de derecha y de ultraderecha. Las estadísticas indicaban que
ninguno de ellos pasa la valla electoral y que la población mayoritariamente
desaprueba a las organizaciones de derecha con presencia en el Congreso.
Por el contrario, las fuerzas de
centroizquierda crecen a un ritmo raudo y sostenido. Es
más, a pesar de la despiadada campaña de demolición dirigida contra el ex presidente Pedro Castillo, él conserva el 60 % de personas
que creen que fue víctima de un golpe de estado el 7 de diciembre del 2022 por
parte del Congreso. También, constatan en cada visita a las
regiones del surperuano el rechazo enérgico de la población, cuyo peso
electoral es del 16 %. Votos que en un 50 % usualmente han respaldado opciones
de centro izquierda o de izquierda. Sólo con esta votación las organizaciones
de centro izquierda o de izquierda pondrán una bancada de congresistas
significativa.
Geopolíticamente las elecciones generales en
Perú son de gran importancia, tanto para Estados Unidos como para la derecha
autoritaria y tiránica que ha logrado triunfar en varios países de Sudamérica. Para
Estados Unidos por el avance de la presencia de China en el subcontinente con
la puesta en actividad del puerto de Chancay. El Puerto de Chancay fue construido y es operado principalmente por
la naviera estatal china Cosco Shipping Ports
Limited (60% de participación), en sociedad con
la empresa minera peruana Volcan
Compañía Minera (40% de participación). El proyecto se ejecuta bajo la
empresa conjunta Cosco
Shipping Ports Chancay Perú S.A. En consecuencia, la confrontación China
versus Estados Unidos es un factor categórico en las presentes elecciones
peruanas.
Por su parte, el electo presidente de
Chile, José Antonio Kast, de filiación ultraderechista, que asumirá el cargo el
11 de marzo, visitó en primer lugar al Perú
y conversó con el ex presidente José Jerí. Entre los temas tratados uno fue
coyuntural, el establecimiento de un corredor humanitario por donde transiten
los miles de inmigrantes venezolanos radicados en Chile, que a partir del 11 de
marzo serán expulsados de ese país. Otro tema de obvio trámite fue la alineación de
ambos países con la administración Trump, por tal razón,
Jerí en un mensaje de despedida pidió al nuevo presidente peruano priorizar la
relación con Estados Unidos, y en el mensaje dado por la Presidencia de la
República el 22 de febrero menciona el propósito de tender puentes y
promover la unión del “cóndor y el águila” (Perú, Estados Unidos y Canadá).
Como ejemplo a seguir los candidatos
neoliberales toman las reformas de Milei en Argentina.
Usando las mismas palabras y conceptos plantean la reducción de la burocracia
estatal (despidos masivos de empleados públicos
al igual que Alberto Fujimori en la década de los noventas del siglo XX), eliminando ministerios
de 19 a un número de 6, tal cual hizo Milei en la
Argentina, sólo les falta mencionar la motosierra. Avisados están los empleados
públicos peruanos de la desgracia que deberán sufrir con un próximo gobierno si
es elegido uno de los candidatos de la derecha neoliberal.
Económicamente Perú posee una de las monedas
más fuertes de la región, el Sol se revaloriza en relación
al dólar. El tipo de cambio es de S/. 3,34 soles por un dólar, con tendencia a
la baja del precio del dólar. Si no se ha desvalorizado más el dólar es porque
el BCRP sale a comprar dólares cada día.
Existe, además, una abundancia
de dólares por las exportaciones crecientes de oro, de productos agrícolas y la
exportación ilegal de cocaína. Se ha fortificado una relación perversa entre
la economía legal y la ilegal. Al punto que se señala la presencia de bancadas en
el Congreso que protegen a los mineros informales, al narcotráfico, a los
taladores ilegales de madera en la Amazonía.
Estudios indican que la economía informal
representa el 18,3% del PBI del Perú. La tasa de
informalidad laboral se situó en un 72,1% de la población ocupada en 2024, lo
que significa que más de dos tercios de los trabajadores son informales. Se
estima que cerca del 85% de las unidades productivas en el área urbana son
informales. La minería, agricultura, comercio y manufactura son las actividades
que concentran el mayor número de empleos informales.
Según
el Reporte de la Defensoría del Pueblo de enero 2026, se da cuenta de 193
conflictos sociales: 164 activos y 29 latentes.
Los conflictos sociales en el Perú son frecuentemente socioambientales, que
involucran actores locales, empresas y el Estado. Se concentran en regiones
como Loreto, Cusco y Áncash, principalmente por minería e hidrocarburos, y
suelen surgir por desconfianza institucional, incumplimiento de compromisos y
la búsqueda de servicios básicos. Los conflictos socioambientales lideran la
lista, representando cerca del 65% del total, con la mayoría vinculados a
actividades mineras. Las zonas con mayor conflictividad: Loreto, Cusco, Puno y
Áncash concentran la mayor cantidad de conflictos. Los actores involucrados: Comunidades
campesinas y nativas, empresas extractivas, gobierno nacional, y gobiernos
regionales o locales.
Entre las
causas comunes prevalecen las Ambientales (Contaminación
del agua y suelos), las Sociales (Incumplimiento de acuerdos, falta de consulta
previa, y percepción de abandono por parte del Estado), las Económicas (Desacuerdos
en la distribución de beneficios o uso de terrenos). El Impacto de los
conflictos se traduce en paralización de proyectos, violencia, interrupción de
vías, y desgaste de la gobernabilidad democrática. Y con respecto a la Gestión
de Conflictos se tiene que el Estado utiliza mecanismos de diálogo, sin
embargo, muchos casos escalan por inacción oportuna o falta de confianza en las
autoridades.
Endémicamente la
confianza de la población peruana en la democracia se encuentra en niveles
críticos, con un 87% a 90% de insatisfacción o desconfianza en el
funcionamiento del sistema, el Congreso y los partidos políticos. La
crisis institucional crónica, la inestabilidad política y la percepción de
falta de resultados mantienen la aprobación del Gobierno en mínimos históricos.
Los aspectos clave de la desconfianza son: a) Insatisfacción con la democracia:
Perú se ubica consistentemente por debajo del promedio latinoamericano, con
solo un 13% de satisfacción, la cifra más baja registrada. b) Desconfianza
Institucional: Más del 90% de los hogares desconfía del Congreso y los partidos
políticos. Asimismo, la desconfianza hacia el Poder Judicial y los gobiernos
regionales bordea el 80%. c) Aprobación del Gobierno: La aprobación del
Gobierno Central sufrió una caída drástica, reduciéndose del 44% en 2019 a
cerca del 3% en 2025. d) Factores de Riesgo: La crisis de representatividad, la
corrupción, la inseguridad y la fragmentación política impulsan este
descontento y e) Impacto en la Gobernabilidad: Esta desconfianza generalizada
compromete la capacidad del Estado para responder a las demandas sociales y
debilita el contrato social (Fuentes: Instituto Peruano de Economía y Revista
de Investigación en Comunicación y Desarrollo). Aunque las instituciones
electorales (ONPE, JNE) mantienen un reconocimiento técnico superior a otras entidades,
el contexto generalizado es de un profundo escepticismo sobre la legitimidad
del sistema político.
Puntualmente, en las elecciones generales
compiten 36 candidatos por la presidencia del Perú, alrededor de 7.000
ciudadanos han sido inscritos para ser elegidos diputados o senadores.
De tal manera, que así el proceso electoral durase un año la población no
conocería a la totalidad de candidatos al Congreso y a la Presidencia.
Igualmente, 55 partidos y 95 movimientos
regionales participarán en la Elecciones Regionales y Municipales a realizarse
el 4 de octubre. Los partidos (sin tomar en cuenta a los movimientos
regionales) van a necesitar 716.870 candidatos para cubrir los cargos de
gobernadores, consejeros regionales, alcaldes y regidores, por lo que, lo real
es que faltarán candidatos.
Hablar de crisis
política en Perú es poner sobre la mesa de trabajo estos aspectos y aquellos
ligados a las etnias, a la cultura, al multilingüismo, a la salud, la educación
y al cambio climático. Los planes de gobierno son angustiosamente generales.
Carecen de soluciones estudiadas y factibles. Las empresas electorales, mal
llamadas partidos, se quedan en el aspecto operativo del proceso electoral
¿cómo ganamos las elecciones?, sin tocar la esencia de
las elecciones ¿cómo damos solución a los problemas del país? En
presentar propuestas de proyectos de construcción nacional para que la
población escoja entre una y otra. Es decir, se ha perdido la
esencia de las elecciones de la democracia representativa.
Como en muchos países, la democracia
representativa en Perú ha tocado fondo, ya no es útil para superar
las dificultades cotidianas de la gente, ni para definir el camino para dar
bienestar a la población. El día 12 de abril la
mayoría de congresistas electos representaran a los grandes y pequeños
empresarios dedicados a la extracción de oro, de madera y al narcotráfico, cuyas
ganancias terminan en bancos radicados en paraísos fiscales.
Parafraseando a Mark Carney, primer ministro de
Canadá, estamos en un momento de ruptura. De búsqueda de nuevas formas de gobierno y de nuevas formas de
organización social, con nuevos objetivos en los que el afán de lucro no sea el
centro del quehacer humano. Estamos en un periodo posdemocracia liberal. Los
mecanismos y fines del liberalismo ya no sirven. Lo nuevo por venir no será
necesariamente mejor que lo inútil viejo. La humanidad ha dado pasos de gigante en
ciencia y tecnología, pero no ha avanzado un milímetro en ética desde las
cavernas.
Al poner los partidos como
centro de su actividad el cómo ganar las elecciones y no el para que ganar las
elecciones, es inevitable que el Perú continuará tal y como está culminado el
proceso electoral. Por ende, las elecciones, que es uno de los pilares de la
democracia representativa, en las cuales el ciudadano debería tener la
oportunidad de escoger entre varios caminos hacia el bienestar general, encuentra
la misma propuesta de anteriores elecciones.
Propuesta desgastada e ineficaz, que es la que permite que la élite empresarial continue
siendo la beneficiaria de la extracción de los recursos naturales.
Élite empresarial que escoge a personajes con
denuncias judiciales y los ponen de presidentes de la república, para cuando ya
no les sirvan tener el motivo para cambiarlos o mientras desempeñan su cargo,
hagan lo que la élite empresarial les ordena. Tal es el caso de José María Balcázar. Por lo tanto, la pregunta no
es cómo Balcázar alcanzó 64 votos, sino por qué no votaron por él los 105
congresistas acusados de recortar los sueldos a sus trabajadores, de violación,
de corrupción ¿Por qué fue elegido con tan poca votación? En un Congreso
defensor de la criminalidad y la delincuencia. Una prueba fehaciente de la
distorsión de la voluntad popular es el rápido cambio de presidentes y de la
Constitución, modificando la estructura del Estado en función de los intereses
que controlan el ejecutivo o el legislativo, o ambos a la vez.
Sin embargo, la izquierda y centro izquierda, aunque
no alcance en estas elecciones visualizar las soluciones profundas, de inmediato
debe continuar la batalla electoral, para que el 12 de abril obtengan la mayor
cantidad de votos. Para ello es necesario que alerten de la
manipulación de los políticos representantes de la élite empresarial. Digan lo
que digan, cambien las figuras visibles por otras, se hagan las víctimas,
agredan físicamente a sus simpatizantes, amenacen, terruqueen, cambien de escenario
queriendo detener el crecimiento de las fuerzas revolucionarias y progresistas,
sus campañas deben hacerse cada vez más fuertes, porque se ha abierto una nueva
oportunidad de dar un paso más, muy pequeño, por cierto, hacia un mundo mejor.