miércoles, 17 de junio de 2026

TRIUNFO POPULAR EN LAS ELECCIONES DE 2026 EN EL PERÚ

 

 

TRIUNFO POPULAR EN LAS ELECCIONES DE 2026 EN EL PERÚ

Por: Arturo Muñoz Portugal

Contra la mayoría de los pronósticos, el movimiento popular peruano obtuvo más de nueve millones de votos en las elecciones de 2026, aproximadamente un tercio de los 27,3 millones de ciudadanos habilitados para sufragar. La alternativa popular enfrentó a un millón seiscientos mil migrantes venezolanos convertidos en propagandistas gratuitos de Keiko y en contra de la experiencia progresista bolivariana, a la cual los conservadores peruanos ligaban con Juntos por el Perú (JP), partido progresista que compitió con Fuerza Popular (FP), el partido de la ultraderecha. El resultado constituye uno de los acontecimientos políticos más relevantes de los últimos años y revela profundas fracturas sociales, económicas y territoriales en el país.

La candidatura progresista de Juntos por el Perú (JP) encaró una intensa campaña mediática y política, así como el respaldo de importantes grupos empresariales y de comunicación a Fuerza Popular (FP), liderado por Keiko Fujimori. A pesar de ello, el movimiento popular logró imponerse en gran parte de las regiones históricamente excluidas del desarrollo económico nacional.

Al momento de redactar este artículo, la diferencia entre ambas candidaturas era mínima y persistían actas observadas cuyo resultado final podía modificar el desenlace oficial. Sin embargo, más allá de quién sea proclamado vencedor, el mapa electoral muestra una realidad innegable: el Perú profundo expresó nuevamente su voluntad de cambio.

El significado del mapa electoral

Los resultados reflejan una constante histórica. Los sectores sociales más afectados por la desigualdad, la pobreza y la exclusión tienden a respaldar propuestas de transformación antes que aquellas asociadas a la continuidad del modelo vigente.

Mapa distrital y provincial. El Color verde identifica la votación por el partido progresista JP y el naranja la votación por la ultraderecha FP

Como suele decirse, las abejas no votan por destruir la colmena y los lobos difícilmente legislarían en favor de las ovejas. Los resultados regionales expresan, en gran medida, la memoria histórica y las aspiraciones de millones de peruanos.

1. Puno: la memoria de la resistencia

Con el 86,4 % de respaldo a JP, Puno se convirtió en el bastión electoral más importante del movimiento popular.

No se trata de un fenómeno circunstancial. Puno fue uno de los principales escenarios de la gran rebelión de Túpac Amaru II y de Túpac Katari durante el siglo XVIII. Miles de hombres y mujeres participaron en aquellas jornadas que pusieron en jaque al orden colonial.

La región mantiene una fuerte tradición de organización comunal y movilización social. La memoria de las recientes protestas y de los conflictos políticos nacionales también contribuye a explicar su contundente pronunciamiento electoral.

2. Huancavelica: tierra de mercurio y luchas campesinas

Más del 81 % de los votantes huancavelicanos respaldó a JP.

Conocida históricamente como la "Tierra del Mercurio", Huancavelica fue pieza clave del sistema económico colonial gracias a la explotación de la mina Santa Bárbara. Durante siglos, el mercurio extraído de sus entrañas hizo posible la producción de plata en gran parte de América.

La región también simboliza décadas de luchas campesinas por la recuperación de tierras y recursos. La Reforma Agraria representó la culminación de una larga historia de resistencia comunal y reivindicación social.

3. Apurímac: los herederos de los chancas

Apurímac otorgó más del 81 % de su votación a la propuesta progresista.

Tierra de los chancas, antiguos rivales del Imperio Inca, la región posee una identidad marcada por la resistencia y la afirmación cultural. Allí nació Micaela Bastidas, figura fundamental de la gran rebelión anticolonial de 1780.

También es la tierra de José María Arguedas, quien mostró al mundo que la cultura andina no era un vestigio del pasado, sino una parte viva y esencial de la nación peruana.

4. Cusco: el legado del Tahuantinsuyo

Cusco respaldó a JP con cerca del 78 % de los votos.

Capital histórica del Tahuantinsuyo y símbolo de la identidad andina, la región reafirmó una tradición política que en diversas ocasiones ha expresado demandas de transformación social, reconocimiento cultural y soberanía económica.

5. Ayacucho: la memoria de la independencia

Con casi el 80 % de apoyo electoral a JP, Ayacucho volvió a desempeñar un papel central en la vida política nacional.

La región alberga la Pampa de la Quinua, escenario de la batalla que consolidó la independencia sudamericana. Esa tradición de lucha y sacrificio sigue formando parte de su identidad colectiva.

6. Moquegua: independencia y recursos naturales

Moquegua aportó más del 72 % de sus votos a JP.

Fue una de las primeras ciudades en adherirse a los movimientos emancipadores y hoy constituye uno de los principales centros mineros del país. El resultado refleja el debate permanente sobre la distribución de la riqueza generada por los recursos naturales.

7. Tacna: la Ciudad Heroica

Con más del 71 % de apoyo a JP, Tacna reafirmó su tradición cívica.

La memoria de Francisco Antonio de Zela, el cautiverio durante la ocupación chilena y la reincorporación al Perú forman parte de una identidad regional profundamente ligada a la defensa de la soberanía nacional.

8. Madre de Dios: riqueza y biodiversidad

Madre de Dios otorgó cerca del 69 % de respaldo al movimiento popular.

Poseedora de una de las mayores biodiversidades del planeta, la región enfrenta el desafío de compatibilizar crecimiento económico, minería, conservación ambiental y bienestar social.

9. Cajamarca: agua, territorio y dignidad

Con aproximadamente el 67 % de los votos, Cajamarca ratificó una tradición de movilización social vinculada a la defensa de sus recursos naturales y al debate sobre el modelo de desarrollo regional.

10. Huánuco: memoria de rebeldía

Huánuco respaldó a JP con más del 64 % de los votos.

Desde las rebeliones indígenas hasta los movimientos sociales contemporáneos, la región mantiene una larga tradición de cuestionamiento a los abusos del poder político y económico.

11. Amazonas: espíritu independentista

Los resultados en Amazonas superaron el 64 % a favor de JP.

La histórica Batalla de Higos Urco permanece como símbolo de la voluntad regional de construir su propio destino y defender la autonomía nacional.

12. Arequipa: la tradición de las revoluciones cívicas

Arequipa aportó más del 63 % de apoyo al movimiento popular.

Desde la abolición de la esclavitud en 1854 hasta el Arequipazo de 2002, la Ciudad Blanca ha protagonizado algunos de los movimientos cívicos más importantes de la historia republicana.

13. Pasco: minería y movimiento obrero

Pasco respaldó a JP con más del 60 % de los votos.

La región fue uno de los principales centros del movimiento sindical peruano y es también la tierra de Daniel Alcides Carrión, mártir de la medicina nacional.

14. Áncash: herencia de Chavín

Con el 57 % de apoyo, Áncash reivindica un legado histórico que se remonta a la cultura Chavín, considerada una de las matrices de la civilización andina.

La memoria de Pedro Pablo Atusparia y la protección del Parque Nacional Huascarán forman parte de su identidad contemporánea.

15. Junín: el corazón de la sierra central

Junín aportó cerca del 55 % de los votos a JP.

La Batalla de Junín, el desarrollo ferroviario, la organización sindical y la importancia económica del Valle del Mantaro convierten a la región en una pieza estratégica para el futuro del país.

16. San Martín: integración y desarrollo amazónico

Con más del 54 % de respaldo electoral, San Martín reafirmó su papel como puente entre los Andes y la Amazonía.

La expansión del café, el cacao y la agricultura de exportación muestra el potencial de una región que ha sabido reinventarse y diversificar su economía.

Reflexión final

El mapa electoral de 2026 muestra un país dividido territorialmente, pero también revela una constante histórica: las regiones que han protagonizado las grandes luchas sociales, independentistas y populares del Perú son las que expresan con mayor fuerza sus demandas de cambio.

Más allá de los resultados oficiales, la elección ha puesto de manifiesto que amplios sectores de la población buscan una nueva relación entre Estado, economía, recursos naturales y ciudadanía.

La historia del Perú continúa escribiéndose en sus regiones, allí donde la memoria colectiva sigue dialogando con las aspiraciones del presente.

Cuadro de las regiones según voto a favor de JP

Puesto

Región

Roberto Sánchez

1

Puno

86.422%

2

Huancavelica

81.402%

3

Apurímac

81.162%

4

Cusco

77.987%

5

Ayacucho

79.314%

6

Moquegua

72.569%

7

Tacna

71.347%

8

Madre de Dios

68.866%

9

Cajamarca

66.757%

10

Huánuco

64.140%

11

Arequipa

63.597%

12

Pasco

60.764%

13

Áncash

56.600%

14

San Martín

54.624%

15

Junín

54.977%

16

Amazonas

54.268%

17

Ica

48.089%

18

Ucayali

47.455%

19

Loreto

45.630%

20

Piura

43.047%

21

La Libertad

42.475%

22

Lima

36.501%

23

Tumbes

35.661%

24

Callao

34.394%

 

lunes, 8 de junio de 2026

SEGUNDA VUELTA EN UN PERÚ FRAGMENTADO La hegemonía cultural y “la importancia de carecer de principios”

 

 

Año 22 Número 223             Arequipa, 2026, junio 8

http://candela3.blogspot.com   candela369@gmail.com

Candela en tiempos de IA

SEGUNDA VUELTA EN UN PERÚ FRAGMENTADO

La hegemonía cultural y “la importancia de carecer de principios”

Por: Arturo Muñoz Portugal

La izquierda ha ganado la hegemonía cultural

Nuevamente Keiko Fujimori está a punto de perder las elecciones a la presidencia, por cuarta vez, frente a Roberto Sánchez. Gane quien gane ninguno de los dos va a ser un presidente o una presidenta con legitimidad. Los datos duros lo confirman:

Del Universo Total de Electores = 27,325,432 votantes

Cada candidato alcanza sólo:

Sánchez = 8,703,210 votos = 32 %

Keiko = 8,742,861 votos = 32 %

No superan el 50 % + 1 del total de electores, que sería 13,662,716 + 1 = 13,662,717 votos. A los dos les falta, redondeando, 6 millones de votos para ser legítimos presidentes.

Sumados los dos no pasan del 64 % de votos del universo total de electores. Como dijimos en un artículo anterior, la segunda vuelta no beneficia tanto a los dos candidatos en contienda como para conseguir la legitimidad requerida. Salga quien salga es un presidente ilegítimo.

Porque el Ausentismo + votos nulos y blancos suma 9,900,000 y esto equivale al 36 % de electores. Más de un tercio del electorado o no le importa la democracia o no está de acuerdo con ninguno de los dos candidatos o, una minoría insignificante, puede pagar la multa por no asistir a votar.

Por eso se dice que estamos en un periodo posdemocracia, no sólo en Perú, en el mundo. Los elegidos en representación del pueblo, uno tras otro, son corruptos. Las continuas decepciones acabaron con la democracia representativa.

Desde el año 2000 los peruanos y peruanas votan defensivamente, siempre votan en contra del fujimorismo. No es sólo el voto del mal menor, es el voto antifujimorista. Y este voto antifujimorista se explica porque la “hegemonía cultural” la ganó la izquierda, la vieja izquierda y la joven izquierda digital, tanto del Perú como del mundo. La narrativa, el discurso, la propuesta la construyó en los espacios más diversos donde siguen militando los izquierdistas, agrupados en una organización diferente a las viejas estructuras partidarias, en esa “estructura mental”, apta para combatir con los métodos que obliga a usar la Guerra de Cuarta Generación (G4G).

Ya nadie puede sacar de la mente de la población el desprestigio del sector privado: el privado se adueña de los recursos naturales y no comparte con la población las utilidades; el privado se beneficia del Estado subsidiario para no pagar impuestos; el privado brinda servicios de salud, de educación a precios elevadísimos que excluye al 90 % de la población; el privado contamina el ambiente, en especial el agua con metales pesados de las explotaciones mineras. Lo privado destruye el planeta y empobrece a la gente.

Un ejemplo es la reducción de estudiantes universitarios en Corea del Sur, los altos costos de educación, vivienda y crianza ayudaron a crear la baja natalidad que hoy está vaciando las universidades. En cierto sentido, el factor económico actuó primero sobre las familias y después apareció su efecto en el sistema universitario. (Springer Nature) La cantidad de estudiantes que ingresan a la universidad está disminuyendo rápidamente. Según proyecciones citadas por el Consejo Coreano de Educación Universitaria, los nuevos ingresantes podrían caer de unos 440.000 en 2023 a apenas 260.000 hacia 2040. (The Korea Times) Esto significa que muchas universidades tendrán más vacantes que estudiantes.

Si comparamos a China y Corea del Sur, vemos dos situaciones muy distintas: China sigue expandiendo masivamente su sistema universitario, mientras que Corea del Sur enfrenta una contracción por razones demográficas y económicas.

Comparación de estudiantes universitarios

Indicador

China

Corea del Sur

Estudiantes de educación superior

Más de 47,6 millones (2023)

Aproximadamente 2,36 millones (2025)

Nuevos ingresantes por año

Más de 10,4 millones (2023)

Menos de 500.000 por cohorte

Instituciones de educación superior

3.074

331

Tendencia

Crecimiento continuo

Disminución progresiva

Problema principal

Empleo para graduados

Falta de estudiantes

China tiene alrededor de 20 veces más estudiantes universitarios que Corea del Sur y continúa aumentando su matrícula total. En Corea, en cambio, el número de estudiantes viene disminuyendo desde hace varios años debido a la baja natalidad. (Ministerio de Educación de China)

También, en la mente de la gente está la idea de que el Estado es importantísimo para salir del atraso. Las frases “Estado ausente”, “falta de Estado”, “Estado incompetente e ineficaz” son comunes no sólo en la población, incluso en los propios medios de comunicación de los poderosos. Y es que, todo el mundo sabe, que nadie puede progresar sin apoyo del Estado. La prueba es la agroexportación en Perú, que recibe un subsidio vía reducción de impuestos por un monto de más de 20 mil millones de soles. Otra prueba es PetroPerú, sin esta empresa la selva no tendría combustibles con precios subsidiados, y no se habría construido la Refinería de Talara que ahora los empresarios privados se la quieren adjudicar sin pagar nada, Refinería que fue hecha con el dinero de todos los peruanos. Así, también, el gasoducto de Camisea, su recorrido principal es:

1.    Las Malvinas (Cusco): planta donde se separan los componentes del gas.

2.    Cruza la cordillera de los Andes.

3.    Llega a Pisco, en la región de Ica, donde se encuentra la planta de procesamiento de líquidos de gas natural.

4.    Continúa hacia Lima y Callao, donde abastece hogares, industrias, centrales eléctricas y vehículos a gas natural. (Wikipedia)

En total, el sistema principal tiene aproximadamente 730 km de longitud. (Wikipedia)

Gracias al impuesto cobrado a todos los peruanos en los recibos de electricidad fue construido el Gasoducto de Camisea. Sin el aporte del estado peruano, de todos los peruanos y peruanas, no existiría el Consorcio Camisea, y el amigo de PPK, el magnate Haroldson Lafayette Hunt, no se habría enriquecido más gracias a la riqueza del gas de Camisea y a que los peruanos pagamos el gas más caro de América Latina.

Esa es otra idea en la mente del peruano: los recursos naturales los extraen los extranjeros (los famosos inversionistas privados) y no dejan nada al pueblo peruano.

Keiko pierde porque su némesis es la defensa del neoliberalismo, palabra que define y contiene todo lo negativo del ser humano con respecto a lo privado, “sólo yo me beneficio”, “no me importa las 10 mil o 100 mil personas… el proyecto no se hace” (palabras de Keiko Fujimori).

“La importancia de carecer de principios”

John Herman Randall, Jr., en su artículo Sobre la importancia de no tener principios dice:

Ahora parece existir una estrecha relación entre este declive de la inteligencia política y el auge del recurso a los principios. De hecho, la mayoría de las dificultades políticas actuales se centran en la preferencia de los hombres por imponer principios y luchar por ellos, en lugar de entablar un diálogo constructivo y llegar a un compromiso. Por lo tanto, parece pertinente recalcar la importancia de la falta de principios en la acción política.

Los hombres solo pueden convivir y lograr objetivos de forma cooperativa si poseen la paciencia y la inteligencia necesarias para llegar a acuerdos.

Solo dos tipos de personas pueden permitirse el lujo de actuar siempre por principios: quienes nunca actúan y quienes poseen tanto poder que no tienen que considerar los deseos ni las costumbres ajenas… los impotentes y los omnipotentes

Por consiguiente, los principios no son instrumentos de acción, sino de comprensión.

El funcionamiento es bastante conocido. Un grupo se reúne para abordar un problema. Cada miembro comienza exponiendo sus principios. Esto requiere mucha conversación. Entonces, si los miembros son buenos políticos y poseen inteligencia política, dejan de hablar de principios y se dedican a lo realmente importante: elaborar una medida de compromiso que responda a las principales objeciones y satisfaga las demandas más insistentes… el plan se modifica para satisfacer las protestas más sonoras y luego se pone en práctica… Este es el método político, el método del compromiso en acción. Obviamente, es un proceso interminable. Es la única manera de lograr que los hombres colaboren, la única manera de conseguir realmente su interés y esfuerzo cooperativos, independientemente de los principios que cada uno tenga o crea tener.

Llamamos a este método «democrático»

Este es el método de la política.

Quizás la función más importante de los políticos sea la de actuar como amortiguadores en nuestros conflictos grupales. Suavizan las pasiones amargas y moderan las tormentas que, sin ellos, podrían conducir fácilmente a la coerción violenta de los grupos más débiles.

Para el fujimorismo los principios neoliberales, la inversión privada, el Estado subsidiario o Estado irresponsable, la explotación de los recursos naturales sin tomar en cuenta la contaminación y la distribución equitativa de la venta de ellos entre la población, la privatización de los servicios de salud y educación y de todo cuanto puedan, el beneficio con exoneración de impuestos sólo a los ricos empresarios; etc., son intocables, los defienden con un fanatismo tal que no ven la realidad mundial, no aprenden de la historia económica mundial y el gran papel del Estado en la prosperidad de las naciones. Ese fanatismo se contradice con la tradición política estadounidense del compromiso, del discutir para llegar a acuerdos sobre cómo hacer las cosas.

Esa política del compromiso defendida por Randall ha sido abandonada por la derecha peruana. Y, en general, por la derecha americana, en Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, Estados Unidos, con Milei (70 % de desaprobación), Kast enfrenta la furia de los jóvenes, Rodrigo Paz al borde de ser sacado de la presidencia por una larga huelga del pueblo boliviano, Noboa buscando la guerra con Colombia y sobrepasado por la delincuencia y la pobreza, y Trump, armando guerras por el planeta para favorecer al aparato industrial militar y engrandecer sus empresas a costa de la creciente drogadicción de los estadounidenses, de la ruptura de la “ejemplar democracia” de Estados Unidos, del creciente endeudamiento impagable ya de su país.

Si Keiko gana, es un decir, el Perú enfrentaría una vida más que salvaje, de destrucción de lo poco de humano que queda en la población luego de la aplicación del neoliberalismo más radical. Porque es incapaz de hacer compromisos, de llegar a acuerdos.