lunes, 5 de septiembre de 2016

MARCHA DE LOS VALLES DEL PERÚ (I)


Año 12 – Nº 184             Arequipa, 2016, septiembre 05.           http://candela3.blogspot.com
Por: Arturo Muñoz                                                                            Candela369@gmail.com
MARCHA DE LOS VALLES DEL PERÚ (I)
PPK, un paso al más allá
Si de algo debemos estar seguros es que el gobierno de PPK es un paso más al abismo. Apenas iniciado su gobierno los precios de las medicinas y los alimentos subieron un 25 % en promedio, mientras los precios de las casas y los automóviles bajaron un 10%; es el síntoma del frenazo de la economía, la gente no tiene dinero para comprar artículos no indispensables para vivir, mientras los empresarios que venden los artículos esenciales para la vida los aumentan, así incrementan sus ganancias antes de la quiebra general de economía peruana en un futuro cada vez más cercano.

PPK repite lo de siempre de los capitalistas cuando entra el sistema en crisis, necesitamos ajustarnos los cinturones; mejor dicho, el pueblo tiene que ajustarse el cinturón. Lo ha anunciado, a fin de año miles de trabajadores estatales serán despedidos, los sin estabilidad, los con contratos chatarra, los cas, los independientes sin militancia fujimontesinista o aprista, serán los primeros. Para evitar la protesta de los despedidos estatales, como en Argentina, han infiltrado entre los empleados estatales unos miles más de esquiroles fujimontesinistas y apristas.

Dos sectores están en la mira, salud y educación. Hasta ahora no tocados por las reingenierías aplicadas en el Estado desde 1990. Alrededor de 350 mil docentes en el sector público, a quienes les prometió aumentarles el sueldo, promesa incumplida en el presupuesto del 2017, al no incluir la partida para realizar el aumento. Y un promedio de 130 mil trabajadores y profesionales en el sector salud estatal (MINSA); a los que se suman otros 50 mil trabajadores de EsSalud (entidad paraestatal), constantemente en paralizaciones por mejoras salariales y de condiciones laborales.


Despedir en una economía desacelerada es aumentar el caldo de cultivo de la delincuencia, pues la burocracia peruana resalta por el grado de corrupción, lo cual echará al tacho de basura cualquier estrategia de disminuir la criminalidad. Los trabajadores y profesionales de la salud y de educación sin consciencia social, sin valores, sin organización gremial y, mucho menos, sin formación política, responderán limitadamente la agresión de la derecha neoliberal, que controla el ejecutivo y el legislativo.
A los despidos en el sector público hay que sumar los del sector privado. El gobierno de PPK va a terminar de dar todas las facilidades a los capitalistas para reducir el costo de los despidos. Cientos de fábricas con trabajadores estables, con derechos, van a cerrar y reabrirán con trabajadores con salarios africanos. Ese es el camino emprendido por Aceros Arequipa.

Como fichas de dominó caerán los empleos precarios en los sectores de servicios y comercio. Los inmediatamente afectados serán los taxistas, al verse reducida la demanda de clientes. Durante 10 años las tarifas de las carreras de taxistas  se han incrementado en un 100%, aun así las subas han sido soportadas por los clientes sin afectar las utilidades de los choferes de taxis. Pero al reducirse el número de trabajadores estatales y privados consecuentemente también disminuirá el número de servicios, reduciéndose el tamaño de la torta a repartirse entre un crecimiento número de taxistas. Esta reducción afectará a la mayor parte de trabajadores independientes en la región Arequipa, por ejemplo, en la cual el 60% de la PEA esta en los sectores servicios y comercio.


Ese es el panorama de la continuidad del capitalismo neoliberal por el gobierno de PPK para los trabajadores. La dimensión desconocida del desempleo, alejada de la mente de los trabajadores en el periodo de las vacas gordas de los precios elevados de los commodities (minerales, materias primas), acecha en el futuro cercano y caerá como rayo en cielo sereno agarrándolos desprevenidos como lo ha hecho con los trabajadores de Aceros Arequipa.
Recién en ese momento entenderán lo errado de haberse alejado de la política, de la indiferencia mostrada ante la lucha contra la contaminación ambiental (en especial del agua), a las explosiones de los pueblos por defender el agro como fuente de trabajo seguro para millones de familias frente al saqueo de las transnacionales mineras. El rechinar de dientes será tan fuerte y tan impotente ante un estado opresor con leyes dictadas por García y Humala, que santifican la impunidad policial y militar si disparan contra el pueblo en justa protesta.

Pero nunca es tarde para organizarse, para luchar, para estudiar las alternativas políticas, para construir un partido de los trabajadores del campo y la ciudad.



jueves, 11 de agosto de 2016

domingo, 7 de agosto de 2016

PERÚ: PORQUE LA DELINCUENCIA NO VA A SER ERRADICADA



PERÚ: PORQUE LA DELINCUENCIA NO VA A SER ERRADICADA

El Padrino de Mario Puzzo

Amerigo Bonasera estaba sentado en la Sala 3 de lo Criminal de la Corte de Nueva York. Esperaba justicia. Quería que los hombres que tan cruelmente habían herido a su hija, y que, además, habían tratado de deshonrarla, pagaran sus culpas.

El juez, un hombre de formidable aspecto físico, se recogió las mangas de la toga, como si se dispusiera a castigar físicamente a los dos jóvenes que permanecían de pie delante del tribunal. Su expresión era fría y majestuosa. Sin embargo, Amerigo Bonasera tenía la sensación de que en todo aquello había algo de falso, aunque no podía precisar el qué.

– Actuaron ustedes como unos completos degenerados –dijo el juez, severamente.

Eso, eso, pensó Amerigo Bonasera. Animales. Animales. Los dos jóvenes, con el cabello bien cortado y peinado, y el rostro claro y limpio, eran la viva imagen de la contrición. Al oír las palabras del juez, bajaron humildemente la cabeza.

– Actuaron ustedes como bestias salvajes –prosiguió el juez–; y menos mal que no agredieron sexualmente a aquella pobre chica, pues ello les hubiera costado una pena de veinte años.

El representante de la justicia hizo una pausa. Sus ojos, enmarcados por unas cejas sumamente pobladas, miraron disimuladamente al pálido Amerigo Bonasera, para luego detenerse en un montón de documentos relacionados con el caso que tenía delante. Frunció el ceño, como si lo que iba a decir a continuación estuviera en desacuerdo con su punto de vista.

– Pero teniendo en cuenta su edad, su limpio historial, la buena reputación de sus familias... y porque la ley, en su majestad, no busca venganzas de tipo alguno, les condenó a tres años de prisión. La sentencia queda en suspenso.
15.07.2016 | 22:57 pm
Ayacucho: agresor que golpeó a mujer en hostal fue excarcelado esta tarde
La sala consideró que Adriano Pozo ocasionó "lesiones leves" a su víctima. Hoy fue trasladado del penal hacia una de las propiedades de su familia



Gracias a que llevaba cuarenta años en contacto más o menos directo con el dolor, pues era propietario de una funeraria, el rostro de Amerigo Bonasera no dejó traslucir en absoluto la decepción y el inmenso odio que le embargaban. Su joven y bella hija estaba todavía en el hospital, reponiéndose de su mandíbula rota ¿y aquellas dos bestias iban a quedar en libertad? ¡Todo había sido una farsa! Miró a los felices padres, que en ese momento rodeaban a sus queridos hijos, y pensó que eran plenamente dichosos; no cabía la menor duda, sus sonrisas así lo indicaban.
Por la garganta de Bonasera subió una hiel negra y amarga, que le llegó a los labios a través de los dientes fuertemente apretados. Se limpió la boca con el blanco pañuelo que llevaba en el bolsillo. En aquel preciso instante los dos jóvenes pasaron junto a él, sonrientes y confiados, sin dignarse a dirigirle una mirada. Bonasera no dijo nada; se limitó a apretar el pañuelo contra sus labios.

Los padres de las bestias iban detrás. Tanto ellos como ellas tenían más o menos su edad; pero vestían de forma más americana. Le miraron a hurtadillas. La vergüenza se reflejaba en sus caras, aunque en sus ojos brillaba una luz triunfante. Entonces Bonasera perdió el control.


– ¡Os prometo que lloraréis como yo he llorado! –gritó amargamente–. ¡Os haré llorar como vuestros hijos me hacen llorar a mí! –había llevado el pañuelo hasta sus ojos.

Los abogados defensores, con la mano en el brazo de sus defendidos, indicaron a éstos que siguieran pasillo adelante, pues los dos jóvenes habían retrocedido unos pasos, como si quisieran proteger a sus padres, aunque ya un gigantesco alguacil corría para cerrar el paso a Bonasera. Pese a todo, no era necesario.

Durante los años que llevaba en América, Amerigo Bonasera había confiado en la ley, y no había tenido problemas. En ese momento, a pesar de que en su cerebro hervía el odio, a pesar de sus inmensos deseos de comprar un arma y matar a los dos jóvenes, Bonasera se volvió hacia su mujer, que todavía no se había dado cuenta de la farsa que se había desarrollado ante sus ojos.

– Nos han puesto en ridículo –le dijo.

Guardó silencio y luego, con voz firme, sin temor alguno al precio que pudieran exigirle, añadió:

– Si queremos justicia, deberemos arrodillarnos ante Don Corleone.

………………………
Amerigo Bonasera siguió a Hagen hasta el despacho, donde encontró a Don Corleone sentado detrás de una mesa imponente. Sonny Corleone estaba de pie junto a la ventana, mirando al jardín. Por vez primera en el curso de aquella tarde, el Don se conducía con frialdad. No abrazó ni dio la mano al visitante. El pálido empresario de pompas fúnebres debía su invitación al hecho de que su esposa y la del Don eran amigas íntimas. En cuanto a Amerigo Bonasera, el Don estaba muy resentido con él.

Bonasera empezó su petición hábilmente y dando muchos rodeos.

– Debe usted excusar a mi hija, la ahijada de su esposa, por no haber venido hoy. Todavía está en el hospital. Miró a Sonny Corleone y a Tom Hagen, como indicando que no quería hablar delante de ellos. Pero el Don no quiso darse por enterado.

– Todos sabemos la desgracia que ha padecido tu hija –dijo Don Corleone–. Si puedo ayudarla de algún modo, no tienes más que hablar. Después de todo, mi esposa es su madrina. Nunca he olvidado ese honor. Eso era una reprimenda. El empresario de pompas fúnebres nunca había llamado “Padrino” a Don Corleone.


– ¿Puedo hablar con usted a solas? –preguntó Bonasera, ruborizado.

– Tengo absoluta confianza en estos dos hombres –dijo Don Corleone, negando con la cabeza–. Ambos constituyen mi brazo derecho. No puedo insultarlos enviándolos fuera de esta habitación.

Bonasera cerró los ojos durante un segundo y luego empezó a hablar. Su voz era apenas audible, la misma que empleaba para consolar a los familiares de los muertos.

– He dado a mi hija una educación americana. Creo en América. Este país ha hecho mi fortuna. He concedido a la chica absoluta libertad, pero le he enseñado siempre que no debía hacer nada que pudiera avergonzar a su familia. Se hizo amiga de un muchacho no italiano. Iba al cine con él, regresaba a casa muy tarde... Pero el muchacho nunca vino a saludarnos, como padres de ella que somos. Lo acepté todo sin protestar; la falta es mía. Hace dos meses, él y otro chico se la llevaron a dar un paseo en coche. Los dos hicieron beber whisky a mi hija y luego trataron de abusar de ella. Mi hija resistió, supo guardar su honra. Entonces le pegaron como si fuera una bestia. Cuando acudí al hospital, tenía los ojos morados, la nariz rota, la mandíbula destrozada. La pobre no cesaba de llorar. “¿Por qué lo han hecho, papá? ¿Por qué tenían que hacerme esto?” No pude contenerme; yo también me eché a llorar.



Bonasera no pudo decir nada más. Estaba sollozando, a pesar de que su voz no había traicionado la emoción que sentía.

Don Corleone, como a pesar de sí mismo, hizo un gesto de simpatía, y Bonasera continuó, con la voz ahora rota por el sufrimiento:

– ¿Por qué lloré en el hospital? Ella era la luz de mi vida, era una hija muy cariñosa y muy hermosa. Confiaba en la gente, pero ahora nunca más confiará en nadie. Ya nunca volverá a ser hermosa.

Estaba temblando y su rostro, por lo general pálido, había adquirido un intenso color grana.

– Acudí a la policía –prosiguió–, como todo buen americano, y los dos muchachos fueron arrestados. Las pruebas eran abrumadoras. Se confesaron culpables y el juez los condenó a tres años de cárcel, pero suspendió la sentencia. Salieron en libertad el mismo día. Yo estaba de pie en la sala del tribunal, y comprendí que había hecho el ridículo. Al pasar, esos dos me sonrieron con sorna. En ese preciso instante le dije a mi esposa: “Debemos acudir a Don Corleone, si queremos que se haga justicia”.

El Don tenía la cabeza inclinada en señal de respeto por la pena de Bonasera. Sin embargo, cuando habló, las palabras sonaron frías, con la frialdad de la dignidad ofendida.

– ¿Por qué acudiste a la policía? ¿Por qué no viniste a mí desde el primer momento?

– ¿Qué quiere de mí? – Dijo Amerigo Bonasera con voz apenas perceptible–. Pídame lo que quiera, pero atienda a mi ruego.

Pese a sus palabras, su tono tenía cierto deje de insolencia.

– ¿Y qué es lo que me pides? –dijo Don Corleone, con voz grave.

Bonasera miró a Hagen y a Sonny Corleone y negó con la cabeza. El Don, sentado todavía en la mesa de Hagen, se inclinó hacia el empresario de pompas fúnebres. Bonasera dudaba. Luego acercó los labios a la velluda oreja del Don, hasta rozarla. Don Corleone escuchó tal como lo hace un cura en el confesionario: con la mirada ausente, impasible, remota. Estuvieron así durante mucho rato. Al cabo Bonasera se enderezó, se separó del Don, que le miraba gravemente, y con la faz encendida sostuvo aquella mirada.

– Eso no puedo hacerlo –respondió el Don finalmente–. No hay nada que hacer.

– Pagaré todo lo que me pida –dijo Bonasera en voz alta y clara.

Al oír estas palabras, Hagen hizo un movimiento nervioso con la cabeza. Sonny Corleone, con los brazos cruzados, sonrió sardónicamente y se alejó de la ventana para acercarse a los otros tres.

Don Corleone se levantó con el rostro tan impasible como siempre.

– Tú y yo hace muchos años que nos conocemos –dijo con una voz helada como la muerte–. A pesar de ello, hasta hoy nunca me habías pedido consejo ni ayuda. Ni siquiera soy capaz de recordar cuándo fue la última vez que me invitaste a tu casa para tomar café, a pesar de que mi esposa es la madrina de tu única hija. Seamos francos: has rechazado mi amistad porque no querías deberme nada.

– No quería verme envuelto en líos –murmuró Bonasera.

El Don levantó la mano en señal de disconformidad.

– No. No hables. Creías que América era un paraíso. Tenías un buen negocio y vivías muy bien. Pensabas que el mundo era un edén del que podías tomar todo lo bueno. Nunca te has preocupado de rodearte de buenos y verdaderos amigos. Después de todo ya tenías a la policía y los tribunales para protegerte. Nada malo podía ocurrir; ni a ti ni a los tuyos. Para nada necesitaban a Don Corleone. Muy bien. Has herido mis sentimientos, y no soy de los que dan su amistad a quienes no saben apreciarla, a quienes no me tienen en consideración.

El Don hizo una pequeña pausa, y antes de continuar dirigió a Bonasera una sonrisa a la vez cortés e irónica.

– Ahora acudes a mi diciendo: “Don Corleone; quiero que haga justicia”. Y no sabes pedir con respeto. No me ofreces tu amistad. Vienes a mi casa el día de la boda de mi hija, me pides que mate a alguien y dices –aquí el Don se puso a imitar la voz y los gestos de Bonasera–: “Pagaré todo lo que me pida”. No, no. No te guardo rencor, pero ¿puedes decirme qué te he hecho para que me trates con esta absoluta falta de respeto?

– América se ha portado bien conmigo. Quería ser un buen ciudadano y que mi hija fuera americana – dijo Bonasera, con la voz ahogada por la angustia y el temor.

El Don aplaudió.

– Has hablado bien, pero que muy bien. Así pues, de nada puedes quejarte. El juez ha dictado sentencia. América ha dictado sentencia. Cuando vayas al hospital, lleva a tu hija un ramo de flores y una caja de bombones, eso la consolará. ¡Alégrate, hombre! Después de todo, no ha sido nada grave; los muchachos eran jóvenes y alegres, y uno de ellos es hijo de un político muy influyente. No, mi querido Amerigo, siempre has sido honrado. A pesar de que hayas despreciado mi amistad, debo admitir que para mí la palabra de Amerigo Bonasera vale más que la de cualquier otro hombre. En fin, dame tu palabra de que vas a olvidarte de todo, como harían los americanos. Perdona y olvida. La vida está llena de desgracias.



La cruel y desdeñosa ironía de estas palabras, la ira contenida del Don, hicieron temblar al pobre empresario de pompas fúnebres, quien, a pesar de todo, aún encontró fuerzas para decir con arrogancia:

– Sólo le pido que haga justicia.

– El tribunal ya hizo justicia –adujo Don Corleone, con sequedad.

– No –replicó Bonasera, con un gesto de obstinación–. Hizo justicia a los jóvenes, pero no a mí.

Con una ligera inclinación, el Don dio a entender que había sabido apreciar la sutil diferencia.

– ¿Cuál es tu justicia? –preguntó seguidamente.

– Ojo por ojo –respondió Bonasera.

– Has pedido más. Tu hija está viva –señaló el Don.

– Que sufran como sufre ella –convino Bonasera.

El Don aguardó a que el otro siguiera hablando. Bonasera hizo acopio de valor.

– ¿Cuánto quiere? –dijo en tono desesperado.

Don Corleone le volvió la espalda, queriendo indicar que la entrevista había terminado. Pero Bonasera no se movió.

Finalmente, como un hombre de buen corazón que no puede enfadarse con un amigo descarriado, Don Corleone se volvió hacia el empresario de pompas fúnebres, que estaba tan pálido como uno de sus cadáveres. No cabía duda; Don Corleone era amable y paciente.

– Ante todo ¿por qué temes mostrarme lealtad? –dijo–. Acudes a los tribunales y tienes que esperar meses. Te gastas el dinero en abogados que saben perfectamente que sólo conseguirás ponerte en ridículo. Aceptas la sentencia de un juez que se vende como la peor de las rameras. Años atrás, cuando necesitabas dinero, ibas a los bancos, pagabas unos intereses ruinosos y aguardabas, sombrero en mano, como un pordiosero, mientras ellos metían sus narices en tus asuntos para asegurarse de que podrías devolverles el dinero.




Después de hacer una pequeña pausa, la voz del Don se endureció.

– En cambio, si hubieses acudido a mí, mi bolsa hubiera sido tuya. Si hubieses acudido a mí en demanda de justicia, aquellos cerdos que dañaron a tu hija estarían llorando amargamente desde hace tiempo. Si por desgracia, por circunstancias de la vida, un hombre honrado como tú se hubiese creado algún enemigo, éste se hubiera convertido automáticamente en enemigo mío –el Don apuntó con el dedo a Bonasera–. Y créeme, te hubiese temido.

Bonasera inclinó la cabeza.

– Quiero su amistad. La acepto –murmuró.

Don Corleone apoyó la mano sobre el hombro de Bonasera.

– Bien, tendrás justicia –aseguró–. Algún día, un día que tal vez nunca llegue, te llamaré para pedirte algún pequeño servicio. Hasta entonces, considera esta justicia como un regalo de mi esposa, la madrina de tu hija.

Cuando la puerta se cerró detrás del agradecido empresario de pompas fúnebres, Don Corleone se volvió a Hagen.

– Encarga este asunto a Clemenza y dile que se asegure de emplear gente preparada, gente que no se emborrache con el olor de la sangre –ordenó–. Después de todo, y aunque este ayuda de cámara de cadáveres desee lo contrario, no somos asesinos.


Notó que su hijo mayor, desde la ventana, estaba contemplando la fiesta que se desarrollaba en el jardín. Don Corleone pensó que era un caso perdido. Si se negaba a aprender, Santino nunca podría hacerse cargo de los negocios familiares, nunca podría llegar a ser un Don. Tenía que encontrar a algún otro, y pronto. Después de todo, él, Don Corleone, no era inmortal.





martes, 28 de junio de 2016

PERÚ: PPK: Gabinete democrático o narcofascista


Año 12 – Nº 183             Arequipa, 2016, junio 27.           http://candela3.blogspot.com
Por: Arturo Muñoz                                                                            Candela369@gmail.com
EL FUTURO DEL PERÚ DEPENDE DE SUDAMÉRICA (4)
PERÚ: SOCIALISMO O NARCOFASCISMO
¿Está derrotado el narcofascismo?
PPK: Gabinete democrático o narcofascista
Con el triunfo de PPK en la segunda vuelta el narcofascismo ha sido derrotado electoralmente. Buena parte se debe a la acción de miles de activistas defensores de la democracia, desde posiciones socialistas hasta liberales, conformando en los hechos un frente de clases contra el narcofascismo, “la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero” (J. Dimitrov). En pocos días, según PPK el 10 de abril, sabremos si este frente de clases de hecho se mantiene en la conformación del gabinete o las concesiones al narcofascismo, mayoritario en el congreso (FP – APRA), le permiten recuperarse de la derrota electoral en el ejecutivo.
¿Gabinete democrático o gabinete narcofascista?

Por todos los medios el narcofascismo presiona para estar presente en el próximo gabinete, vía “tecnócratas”, sea con apristas o apristones, o con fujimontesinistas. La discusión de quien será el presidente del consejo de ministros o primer ministro no es irrelevante, de ello dependerá la posición de los socialistas frente al próximo gobierno. Si PPK se define por un gabinete narcofascista los socialistas tendremos que organizar la resistencia en defensa de la más amplia democracia burguesa. Si por el contario PPK nombra un gabinete democrático los socialistas lucharemos por ampliar la democracia burguesa, conquistar mayores derechos para los trabajadores, por mejorar la calidad del empleo, por hacer de las ciudades centros productivos y no sólo de comercio y servicios, desconcentrar y descentralizar el estado profundizando las regionalización, modernizar la agricultura y frenar la contaminación y el saqueo de las transnacionales mineras y de los demás sectores, por desarrollar aún más las fuerzas productivas en camino al socialismo.


Llegar a este punto no ha sido fácil luego de la derrota estratégica de 1992. El símbolo de este avance es la presencia de Indira Huilca en el Congreso, elegida congresista por Lima el pasado 10 de abril, antes fue electa regidora en la gestión de Susana Villarán en la Municipalidad Metropolitana de Lima. Al margen de sus virtudes personales y su juventud, Indira Huilca, es la hija del dirigente sindical Pedro Huilca, asesinado por el narcofascismo en 1992, víctima del Grupo Paramilitar Colina, cuando se desempeñaba como Secretario General de la CGTP. Indira Huilca es integrante de la bancada del Frente Amplio, la expresión política más organizada del movimiento popular peruano. Lo que nos recuerda que estamos muy lejos de contar con una organización auténticamente socialista.

Susana Villarán significa el punto de inflexión de la recuperación del espacio perdido por los socialistas. Al ganar la alcaldía de Lima el 2010 despertó las fuerzas aletargadas y retraídas de los socialistas, les dio ánimos para regresar a la lucha, de allí que el narcofascismo de la oligarquía minero – financiera se ensañara contra ella, recibió los más furibundos ataques a su gestión, cuyos logros el corrupto Luis Castañeda ha tenido que continuar, desvirtuándolos por cierto: la reforma del transporte y la modernización del comercio mayorista de alimentos.
Luego, la conformación del Frente Amplio contra todo el pesimismo de un sector de la izquierda y contra su propia actuación excluyente al no ampliar lo más posible el frente, a pesar de todo ello el 10 de abril se convirtió en la segunda fuerza política del país, muy lejos de la primera, el narcofascismo de Fuerza Popular (fujimorismo) y sus aliados apristas, pero consolidándose en el sur. Así como la elección del gabinete por PPK es importante para definir la táctica, el resultado del próximo congreso del Frente Amplio es decisivo para saber el rumbo que tomará esta organización y, por lo tanto, si el movimiento popular retrocede o avanza en su organización. El narcofascismo desde fuera ya está pretendiendo incentivar desde los medios de comunicación la división, y desde dentro usando a los eternos agentes imperiales disociadores para provocar falsas contradicciones entre los líderes.



Los socialistas frente al próximo congreso del Frente Amplio debemos trabajar desde fuera y los que militan en el frente internamente por conservar su unidad. No existe ningún punto en esta coyuntura de abierto enfrentamiento al narcofascismo para quebrar la unidad alcanzada. El narcofascismo ha sido derrotado parcialmente en las elecciones, ha logrado la mayoría en el Congreso, es necesario derrotarlo en el escenario real de la lucha de clases, en el combate gremial, en las elecciones de regionales y municipales del 2018, en las luchas en defensa y por la modernización de la agricultura, en contra del saqueó imperialista y de la liberalización de los mercados, en contra del TPP, en favor de una economía industrialmente fuerte, avanzando al socialismo.


domingo, 5 de junio de 2016

ELECCIONES PERÚ: UN FINAL OBLIGADO

Año 12 – Nº 182             Arequipa, 2016, junio 05.           http://candela3.blogspot.com
Por: Arturo Muñoz                                                                            Candela369@gmail.com
EL FUTURO DEL PERÚ DEPENDE DE SUDAMÉRICA (3)
ELECCIONES PERÚ: UN FINAL OBLIGADO
¡PPK Revolución! ¡Arequipa Dignidad! Coreaban los asistentes al mitin de cierre de campaña en la ciudad sureña peruana, Arequipa, el jueves 2 de junio del candidato Pedro Pablo Kuczynski. Horas antes en Villa El Salvador, distrito emblemático para la izquierda peruana, Keiko Fujimori iniciaba su discurso campañero electorero final agradeciendo haber nacido en el Perú, cuna del poeta comunista César Vallejo, del izquierdista literato José María Arguedas y de la lideresa mariateguista María Elena Moyano. Tanto PPK como Keiko Fujimori son los símbolos del neoliberalismo y de la corrupción, los diferencia la estrecha vinculación de los fujimontesinistas al narcotráfico, no el respeto a la democracia, para ambos la democracia es sólo una palabra usada para ganar votos.
Finalmente el mejor escenario para el pueblo peruano es PPK en el ejecutivo y el fujimorismo controlando el legislativo, bajo una constitución presidencialista los “enfrentamientos de poderes” serán inevitables. En el capitalismo nunca existe equilibrio de poderes, porque la inestabilidad es la regla de las sociedades divididas en clases.
Por ello, resulta altamente significativo que tanto PPK como Fujimori hayan recurrido a los paradigmas de la izquierda para ganar votos en el último tramo del camino a la presidencia, confirmando por enésima vez la necesidad de hacer la campaña electoral por la izquierda y gobernar para la derecha. El neoliberalismo peruano para continuar vigente 5 años más debió camuflarse de izquierda y a partir del 28 de julio, tan seguros como el sol sale todos los días, aplicarán medidas diametralmente opuestas a sus discursos electorales.
Hoy, 5 de junio, los resultados favorecen a PPK por un punto porcentual, alrededor de 100 mil votos. Fujimori guarda una esperanza de ganar cuando lleguen los votos de los sitios lejanos, en los cuales su padre conseguía “misteriosamente” obtener casi la totalidad de la aceptación de la población rural.

Este ha sido el final impuesto, obligado, PPK versus la Fujimori,  a los electores por los mecanismos estatales de la burguesía (JNE, ONPE, RENIEC) encargados de limpiar el camino a los candidatos de su preferencia, Alan García y PPK. Para mal del imperio estadounidense García no despegó y la Fujimori ocupó su lugar desde el inicio complicando el proceso electoral; esa complicación fue reducida con las declaraciones del agente de la DEA, Jesús Vásquez, implicando al secretario general del fujimorismo Joaquín Ramírez en el lavado de 15 millones de dólares de la Fujimori, una de las causas por las que Ramírez está siendo “investigado” por el imperio. Sin embargo, la inusitada declaración de Vásquez no fue suficiente para obtener el triunfo en favor de su predilecto PPK; de allí la recurrencia al discurso izquierdista, a las fáciles promesas a los electores de satisfacer sus demandas, principalmente al electorado de las regiones conflictivas. Si no interviene una mano narco militar montesinista el resultado dado a conocer hoy es el definitivo.
El mejor escenario
Lenin enseñó a saber aplicar las leyes de la política, una de ellas la ley del mal menor o del mejor escenario para continuar la batalla. Y ese mal menor o mejor escenario para el pueblo peruano es el triunfo de PPK, no lo es para los gobiernos reformistas o progresistas de la región, entre Macri, Temer, Peña Nieto y PPK no hay diferencias ideológicas ni políticas. PPK está por la intervención imperial a Venezuela, por aislar a la Bolivia Plurinacional, por seguir en la Alianza del Pacífico, por firmar el TPP, por favorecer a las AFP, por sacar si o si los proyectos mineros. Lo mismo que la Fujimori hubiera hecho, con la diferencia de que la ligazón de PPK con el narcotráfico es menor, de que el fujimorismo hoy, domingo 5 de junio, ha declarado de que no hubiera permitido la existencia de la izquierda, ni las protestas sociales, de que usaría a las fuerzas armadas para combatir al pueblo en sus justas protestas (porque al fin y al cabo el fujimorismo está identificado históricamente con los delincuentes, los corruptos y los narcotraficantes, por lo que nunca iba a luchar contra estos males endémicos).
Repasando cuantas veces la izquierda ha aplicado la regla del mal menor o del mejor escenario, hasta ahora nos ha permitido crecer, avanzar. Desde la derrota estratégica del golpe cívico militar del 5 de abril de 1992, participamos en las elecciones al Congreso Constituyente Democrático con el Movimiento Democrático de Izquierda (MDI), logrando frenar en parte la ofensiva reaccionaria en contra del pueblo y la izquierda. En 1995 lo hicimos con Unión por el Perú, liderada por Javier Pérez de Cuellar, ex secretario general de la ONU, en cuyas listas participamos minimizados por la orientación conservadora de Pérez de Cuellar. En el gobierno de transición del acciopopulista Valentín Paniagua, el 2000, algunos ministros y funcionarios fueron de izquierda o progresistas. El 2001 en Perú Posible de Alejandro Toledo la “izquierda moderada” ingresó al parlamento y alguno que otro ministerio. Para el 2006 aparece el Partido Nacional con un discurso radicaloide etnocacerista (para l@s revolucionari@s fuera del Perú lo definiríamos como una mezcla de nacionalismo, remembranzas del Imperio Incaico y rescate enfermizo de un sentimiento antichileno con la figura de Cáceres); la izquierda debió pasar por este calvario sin casi lograr nada el plano público. Ya el 2011 el Partido Nacionalista integra orgánicamente a un sector de la izquierda oportunista, pero a los pocos meses de gobierno es expectorada de los cargos públicos. En cada ocasión la izquierda se fue fortaleciendo en todas sus variantes y el movimiento social fue recuperando su organicidad y su rol en el escenario político.
  


Hoy la izquierda cuenta con dos organizaciones propias inscritas en el JNE expeditas para participar en las elecciones del regionales y municipales del 2018 y las presidenciales y congresales del 2021: Perú Libertario y el Frente amplio. La derrota estratégica se viene lentamente revirtiendo. Ese avance la izquierda, sostenido por el movimiento social en alza, es lo que el fujimorismo quiere destruir. Por ello el mal menor o el mejor escenario es el triunfo de PPK.