
¿CREANDO LA CRISIS PARA PERMITIR EL RETORNO DE LA DICTADURA
CÍVICO MILITAR EN PERÚ?
Por: Arturo Muñoz Portugal, CHC e IA
El poder militar no desaparece
cuando los militares dejan de ocupar cargos políticos, sino que puede
desplazarse hacia otros espacios del Estado y reactivarse durante las crisis.
Para comprender esta dinámica, hay que analizar la inteligencia, el control
territorial, las redes profesionales, las trayectorias políticas y la
participación de las Fuerzas Armadas en la seguridad interna.
1.
PARA QUEBRAR LA DEMOCRACIA SE NECESITA EL SIN DE MONTESINOS
Keiko Fujimori ha dado indicios
de querer repetir la experiencia de su padre, Alberto Fujimori, del golpe de
Estado del 5 de abril de 1992, para ello está presentando iniciativas
legislativas para revivir al Servicio de
Inteligencia Nacional (SIN), el organismo dirigido por Vladimiro Montesinos.
Quienes han impulsado la
inclusión de la materia de inteligencia en el predictamen de delegación de
facultades legislativas en el Senado son el presidente de la Comisión de
Constitución, el senador Carlos Mesía Ramírez,
la senadora Patricia Juárez
(ambos de la bancada de Fuerza Popular), y el senador Fernando Rospigliosi,
respaldando activamente el pedido planteado por el Ejecutivo que encabeza el presidente
del Consejo de Ministros, Luis Galarreta.
Este polémico punto busca modificar
el Decreto Legislativo 1141 para fortalecer el Sistema de Inteligencia Nacional
(SINA) y la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) otorgándole la función
operativa del exSIN. El tema había sido
explícitamente excluido y recortado por la Cámara de Diputados en el dictamen
previo, limitando las facultades únicamente a 20 puntos acotados.
Para ampliar las facultades del
Sistema de Inteligencia Nacional y de la DINI, sus promotores argumentan que se
necesitan mayores capacidades para combatir el crimen organizado, el
narcotráfico y otras amenazas. Pero, por el pasado
antidemocrático del fujimorismo el SIN con capacidad operativa, sin
controles estrictos, con toda seguridad será utilizado
para vigilar, perseguir o neutralizar adversarios políticos,
como ocurrió durante el régimen de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.
La cuestión central no es sólo fortalecer
la inteligencia, sino el organizar a la población para
que tenga capacidad de respuesta ante la delincuencia organizada, en
la cual participan activamente algunos militares y policías.
2.
LAS MODALIDADES PREDOMINANTES DE INTERVENCIÓN MILITAR EN POLÍTICA
Se identifica distintas
modalidades predominantes de intervención militar a lo largo de cinco décadas:
|
Período |
Espacio de poder destacado |
|
1980–1990 |
Control político militar de zonas de emergencia |
|
1990–2000 |
Dictadura cívico militar |
|
2000–2011 |
Retorno a los cuarteles bajo gobiernos democráticos |
|
2011–2016 |
Presidencia de un militar retirado: Ollanta Humala |
|
2016–2026 |
Regreso de los estados de emergencia y control militar territorial |
No es una sucesión rígida: las
distintas formas de influencia militar pueden coexistir.
3.
EL CASO HUMALA Y LAS REDES DE PROMOCIÓN
La presidencia de Ollanta Humala
constituye un caso relevante porque un militar retirado llegó al poder mediante
elecciones. En su periodo hubo cuestionamientos por parte de los congresistas
sobre los ascensos, pases al retiro y nombramientos militares, especialmente
en relación con la promoción Héroes de Pucará y Marcavalle de 1984.
De allí surge una imperiosa
necesidad: estudiar no solo al militar como
individuo, su rango o su partido, sino también
su promoción militar, sus redes profesionales, sus
vínculos personales y su acceso a posiciones de decisión. Las promociones
pueden constituir redes de confianza e influencia.
4.
LA MILITARIZACIÓN SIN MILITARES EN CARGOS ELECTIVOS
Entre 2016
y 2026 el papel de las Fuerzas Armadas se
concentra en coparticipar en los estados de emergencia apoyando operaciones
territoriales junto a la Policía y gestionar la crisis. La pandemia de COVID-19
contribuyó a visibilizar su participación en tareas de vigilancia, logística y
control de la movilidad.
Un gobierno civil puede ampliar
el papel militar sin incorporar militares al Congreso o a la Presidencia.
Cuando las Fuerzas Armadas asumen legalmente el control del orden interno, se
activa una cadena de autoridad que conecta al presidente, el Comando Conjunto,
los comandos operacionales y las unidades desplegadas en el territorio. Esto no
equivale automáticamente a una ruptura democrática
5.
UNA DEFINICIÓN ESTRUCTURAL DE MILITARIZACIÓN
Superar la definición simple de
militarización basada en contar cuántos militares ocupan cargos políticos, por el
concepto de entender la militarización política como
el grado en que las capacidades, estructuras, redes, conocimientos y recursos
militares intervienen en las decisiones y en la ejecución de las políticas
estatales.
Significa distinguir cinco
dimensiones:
- Electoral (cargos por elección popular): militares
que ingresan a la competencia política.
- Institucional (cargos
públicos en el Estado): influencia en ministerios y organismos públicos.
- Inteligencia (SIN):
participación en la producción y utilización de información estratégica.
- Territorial (zonas de emergencia):
control de espacios geográficos mediante operaciones y estados de
emergencia.
- Crisis
(políticas, sociales; etc.): ampliación del papel militar para responder a
situaciones excepcionales.
6.
EL CONCEPTO DE CAPITAL MILITAR RESIDUAL (CMR)
El Capital Militar Residual
(CMR) es el conjunto de capacidades,
conocimientos, redes profesionales, prestigio, recursos organizativos y formas
de autoridad que pueden conservarse después del retiro militar.
La trayectoria inicial del CMR
puede representarse mediante la siguiente secuencia:
FUERZAS
ARMADAS
Formación, disciplina,
jerarquía, experiencia y redes institucionales
RETIRO
Salida del servicio activo, sin
pérdida automática de las capacidades acumuladas
ESTADO
Acceso a cargos públicos,
asesorías, administración y organismos estatales
POLÍTICA
Organización partidaria,
candidaturas, liderazgo y toma de decisiones
SOCIEDAD
Prestigio, influencia pública,
redes sociales y legitimidad política
Esta trayectoria permite
comprender que la influencia militar puede
sobrevivir a la carrera castrense y transformarse en capital político,
administrativo o social. Un oficial retirado puede
incorporarse a un partido, postular a un cargo de elección popular, dirigir una
institución pública, participar en organizaciones civiles o convertirse en
referente de determinados sectores sociales. En cada caso, el capital militar
original se combina con recursos nuevos y puede adquirir una función distinta.
Sin embargo, el CMR no es
necesariamente una fuerza que se desplaza en una sola dirección. También puede
producirse el movimiento inverso: desde la sociedad hacia el Estado y,
finalmente, hacia las Fuerzas Armadas. Este segundo recorrido es fundamental para
comprender la militarización política en situaciones de crisis.
SOCIEDAD
Conflicto, inseguridad, protesta
o pérdida de confianza institucional
CRISIS
Demanda de orden, control
territorial o capacidad de respuesta inmediata
ESTADO
Declaración de emergencias,
ampliación de funciones y decisiones ejecutivas
FUERZAS
ARMADAS
Despliegue operativo, control
territorial y participación en tareas de seguridad
En este segundo recorrido, la
sociedad no necesita elegir por elecciones a un militar para que aumente la
intervención castrense en la vida política. Basta
con que una crisis genere demandas de orden y que las autoridades civiles
respondan otorgando a las Fuerzas Armadas mayores responsabilidades. El
movimiento puede producirse mediante decisiones legales del Ejecutivo, estados
de emergencia, operaciones territoriales o la asignación de funciones que antes
correspondían principalmente a instituciones civiles.
Es importante distinguir,
no obstante, entre la participación militar
legalmente autorizada y la militarización política propiamente dicha.
La primera puede responder a necesidades específicas y temporales. La segunda
aparece como objeto de análisis cuando las capacidades, estructuras y recursos
militares adquieren un peso creciente en las decisiones públicas, se amplían
sus ámbitos de intervención o se debilitan los mecanismos de control civil. Por
ello, el despliegue de tropas no demuestra por sí solo la existencia de una
hegemonía militar, pero sí constituye una variable relevante para investigarla.
El Capital Militar Residual
adquiere mayor fuerza al observar ambos recorridos como partes de un mismo
proceso. En el primero, las capacidades militares se trasladan hacia el Estado,
la política y la sociedad. En el segundo, las
crisis sociales y políticas pueden impulsar el regreso de las Fuerzas Armadas
al centro de la acción estatal.
La primera explica cómo
determinados recursos militares pueden convertirse en influencia
administrativa, política o social. La segunda permite estudiar cómo las crisis
de seguridad y gobernabilidad llevan a las autoridades civiles a recurrir
nuevamente a las capacidades castrenses.
El poder militar peruano debe
estudiarse como un capital que puede cambiar de ubicación, de instrumentos y de
formas de intervención, sin desaparecer necesariamente.
En determinados períodos, su influencia puede concentrarse en el territorio; en
otros, en la inteligencia, la competencia electoral, la Presidencia o la
gestión de crisis.
El CMR ofrece una herramienta
para investigar estas continuidades y transformaciones sin
asumir que todos los militares actúan como un bloque ni que toda intervención
castrense es autoritaria.
La pregunta que debe responderse
en cada coyuntura es: ¿El poder militar desaparece
cuando los militares dejan la política, o permanece como una capacidad que
puede reconvertirse y reactivarse cuando el Estado y la sociedad atraviesan una
crisis?
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