sábado, 2 de abril de 2022

AVANZAR EN LA DEMOCRATIZACIÓN

 

    Por: Arturo Muñoz   

AVANZAR EN LA DEMOCRATIZACIÓN

Durante varias horas, el sábado 2 de marzo, el canal del Estado transmitió las negociaciones entre el gobierno y los gremios del transporte y de agricultores, al interior del coliseo Wanka de la ciudad de Huancayo. La huelga de transportistas y agricultores iniciada el 28 de marzo era la esperanza de la derecha para conseguir la renuncia de Pedro Castillo, propósito no alcanzado en el Congreso al fracasar el pedido de vacancia el mismo 28 de marzo.

La frustración de la derecha le hizo cometer el error de sacar un comunicado firmado por una minoría de congresistas, a nombre del conjunto del Congreso en momentos en que se producían las negociaciones entre los gremios en huelga y el gobierno. En ese patoso comunicado el Congreso le echa la culpa al gobierno de las graves dificultades que enfrentan transportistas y agricultores y, así, poner a la presidenta del Congreso, la ultraderechista Maricarmen Alva, como alternativa a Castillo.

Pero el tiro le salió por la culata. La mezquindad de los congresistas derechistas fue contrarrestada por el éxito alcanzado en las negociaciones en el coliseo Wanka. A media tarde los representantes de los gremios en conflicto y la comitiva de ministros firmaban el Acta de Compromiso. Por un lado, el gobierno reducirá en 90 % el Impuesto Selectivo al Consumo de los combustibles, agilizará los trámites en el Ministerio de Transportes para los conductores (choferes), incremento del salario mínimo vital, subsidiará los abonos (guano de isla) y comprará país a país abonos para el agro, incrementará el precio de la leche fresca comprando directamente a los ganaderos la leche para los programas sociales. Los gremios a cambio otorgan una tregua de 5 días, suspendiendo la huelga y liberando las carreteras.

Dos cosas han ocurrido en esta negociación. La primera es el haber permitido la interlocución directa con los gremios alzados de manera masiva, en un lugar público y con presencia de la prensa, de cara a la ciudadanía. La comitiva ministerial conversó con las personas presentes y con los dirigentes. Lo cual permitió descubrir a los infiltrados, aislar a los cabezas calientes y que sea la propia población y los verdaderos dirigentes los que los aparten.

En los alrededores del coliseo grupos de gente, que nadie sabía a qué gremios pertenecen, atentaban contra el diálogo. Eran grupos pequeños, incitados por varias manos sucias encaprichadas en la vacancia presidencial.

Una segunda cuestión es la aparición protagónica en ambos bandos de personas originarias del Perú. Este acontecimiento debe golpear dura y profundamente a la derecha racista peruana. De la misma manera como el tema ambiental está instaurado en la vida cotidiana, el asunto de la etnia va ocupando su lugar en la política diaria.

Por lo tanto, el gobierno de Castillo abre en el Perú un periodo de democratización en estos dos aspectos. La democratización para la derecha está limitada a la reforma estrecha y muy básica del Estado, la restitución de la bicameralidad. La realidad, los hechos ponen sobre la mesa una democratización mucho más amplia, ambiental y étnica.

Contrariamente a los discursos periodísticos, el movimiento de Huancayo estuvo dirigido a los centros comerciales, a los moles, a los supermercados propiedad de transnacionales; lugares en donde se produjeron la mayoría de detenciones. Hasta en esto la derecha erró. El movimiento de Huancayo de facto ha sido un movimiento popular, sus acciones lo demuestran.

Es por ello la desesperación de la derecha neoliberal peruana por vacar a Castillo. Malo que bueno, consciente o inconscientemente, Castillo está abriendo las puertas a un nuevo y más significativo proceso democratizador, con nuevos actores y nuevos temas.

Diego Bazán, al final de la sesión del Congreso, saluda a “los valientes congresistas” con cuyo voto logró la censura del ministro de salud Hernán Condori. Para el congresista Bazán la censura es comparable al triunfo del ejército peruano en Tarapacá.  Esa desproporcionada emoción del congresista de Renovación Popular por haber alcanzado un objetivo tan insignificante como es la censura de un ministro, evidencia la irracional actitud de la derecha cuya única razón de ser es vacar al gobierno de Castillo considerado rojo, comunista, izquierdista; aunque los hechos y acciones del presidente Castillo indiquen todo lo contrario. Castillo es, más bien, un presidente sin ideología de izquierda y las medidas tomadas por su administración dan continuidad al modelo neoliberal, basado en la reducción de los costos para competir y no en el incremento de la productividad.

Este periodo político está marcado con reciedumbre por la irracionalidad, en consecuencia, los políticos y las políticas integrantes del Congreso carecen del nivel de estadistas. Un estadista es necesariamente un pensador, un ser prudente; puede ser apasionado, pero fundamentalmente reflexivo, debe saber ponderar, así una censura no es por sí misma comparable a la medida de exigir el pago en rublos por el gas ruso.

¡Pensá! Es la voz de orden urgente para enrumbar el Congreso hacia ser la institución reflexiva de la democracia. Fueron los fujimoristas y los apristas quienes convirtieron el Congreso en un campo de batalla para ajustar cuentas entre personas individuales e intereses empresariales; antagonizaron los casos más escandalosos de insensatez, de bestialidad congresal. FP, Avanza País, RP cometen los mismos disparates y proponen proyectos de ley de lo más extraviados y lejanos del interés nacional.

Al frente de la desatinada, caótica y demencial actuación de este sector de la derecha (FP, Avanza País, RP, algunos congresistas de AP y de APP) se ubica un sector de la izquierda (PL) con una gran falta de experiencia en gestión pública y otro sector izquierdista con mucha soberbia (JP y NP). Sus defectos les impiden combatir con mayor eficacia a la derecha.

¿Cuál es el arma usada por la derecha en contra del gobierno Castillo? Es la politización de la justicia. El sistema de justicia peruano está copado por operadores fujiapristas, dedicados a perseguir a los defensores de los derechos humanos, de los derechos ambientales y consentir la corrupción de los agentes económicos. La politización de la justicia es el complemento forzoso de la judicialización de la política. Sin fiscales y jueces integrantes o cercanos a las organizaciones de derecha no es posible hacer del sistema judicial un instrumento de control social. Desde el gobierno debe y puede desarmarse a la derecha cogiendo la bandera de la lucha contra la corrupción, arrebatándosela a la derecha. Por el contrario, el gobierno de Castillo está arrinconado por la derecha con acusaciones de corrupción, que el sistema judicial tramita aceleradamente conforme al objetivo de vacar al presidente.

Es necesario presentar un proyecto de reforma judicial y organizar a los afectados por la corrupción de policías, fiscales y jueces. La izquierda usa la vaga consigna de Asamblea Constituyente para evadir su responsabilidad de presentar reformas concretas tanto en el Congreso como en el Ejecutivo.



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