viernes, 8 de abril de 2022

DEMOCRACIA, MÁS DEMOCRACIA

 


DEMOCRACIA, MÁS DEMOCRACIA

Por: Arturo Muñoz

Otra vuelta de tuerca aprisiona al gobierno de Pedro Castillo. El paro de los transportistas era, para las congresistas del fujimorismo y los empresarios más conservadores, el último apretón para obligarlo a renunciar; pero Castillo, en el centro de la fogata, Huancayo, realizó el IV Consejo de Ministros Descentralizado, el jueves 7 de abril. Sólo un par de asistentes le pidieron dar un paso al costado, los demás le exigieron cumplir con sus promesas.

En las afueras de coliseo Wanka los partidarios a favor y en contra del gobierno se enfrentaban a gritos. A la llamada Cofradía del Pisco (Sociedad Nacional de Industrias, Confiep y empresarios del transporte) se le acabaron las municiones o le entró la mezquindad, debilidad tan criticada por Montesinos a Keiko, pues la banda golpista arreada a boicotear la reunión del presidente y los ministros con las organizaciones de base no alcanzaba más que a unos cientos. Al frente, quienes reclamaban consecuencia a Castillo, sumaban mucho más. El ajustón golpista de los días anteriores no consiguió los resultados esperados.

¿Por qué un presidente tan débil resiste las enormes presiones de la derecha golpista? Es más, uno de los opositores más duros, el almirante Montoya, le dio la razón para declarar el confinamiento de la población de la ciudad de Lima y El Callao el 6 de abril y, así, impedir el accionar de las hordas delincuenciales golpistas ¿Cuál es la evaluación de las fuerzas armadas y de la policía de la actual coyuntura? La misma que cualquier persona con dos dedos de frente estima ante los acontecimientos locales e internacionales.

Cambiar el gobierno por cambiar, sin haber preparado un equipo de recambio capaz de dar solución a la inflación, a la debilidad del Estado para afrontar la pandemia, el desempleo y ejecutar las obras de infraestructura requeridas para satisfacer las necesidades de agua, de carreteras para millones de personas, sería un sin sentido, un salto al vacío. Y además ¿Cuáles son las medidas que ese equipo promulgaría en caso de asumir el gobierno?

Golpear es una estrategia de tontos, de mujeres desesperadas al borde de la prisión, de políticos arrinconados por denuncias de corrupción, de empresarios descubiertos en complicidad con Odebrecht, del Club de la Construcción, del coro de charlatanes de un sector del periodismo. Sin embargo, una parte de la población no reconoce ya a Castillo como su representante, sabe que está fallando; pero, aun así, no apoya a los golpistas. La historia muestra que la gente muy pocas veces se suicida. El almirante Montoya lo advirtió, un golpe haría correr mucha sangre.

Entonces ¿Cuál es el camino, la voz de orden? En este momento en que la crisis internacional depende de Rusia, China y Estados Unidos, en que la inflación es en gran medida importada, en que el dólar pierde su hegemonía mundial (antes justificaban la subida de los precios por la suba del dólar, ahora el dólar baja y los precios continúan subiendo). El camino es el seguido por la población en estos días: ampliar la democracia, satisfacer las demandas de la población olvidada desde la conquista.

Son peticiones claras: respeto a las diferentes razas, cuidado del agua (impedir su contaminación), volver a consumir los alimentos andinos y no depender de la agricultura extranjera, consideración a los gremios y darles voz y voto en las decisiones de Estado (por lo tanto, disminuir el rol del Congreso como representante de la población), que el Estado intervenga en la economía (muchas de las transnacionales afincadas en el Perú son empresas estatales). En pocas palabras, democratizar cada día más la sociedad peruana.


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